La propuesta de Estados Unidos de incluir un componente laboral en las reglas de origen de la industria automotriz del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) generaría un precedente a nivel mundial, destacó Alejandro Rodríguez, analista de la consultoría estadounidense Plante Moran.

Ningún tratado de libre comercio del mundo incluye un componente laboral, que en el caso de México funciona como una exclusión, comentó.

También recalcó que existe la posibilidad de que este cambio se podría tomar como referencia para aplicar reglas similares en otros productos diferentes a los del sector automotriz. “No importa cuál sea el porcentaje, esto crearía un precedente, ya que se podría replicar en otros tratados de libre comercio o en otros productos; es una caja de Pandora”, dijo.

Estados Unidos propuso que 40% del contenido de un automóvil se fabrique utilizando mano de obra pagada de 16 dólares o más por hora para tener derecho a ser exportado sin aranceles en el marco del TLCAN.

Para una camioneta pick up, elevó el mismo tipo de requisito a 45%, poniendo en ventaja al propio Estados Unidos y a Canadá y marginando a México en el cumplimiento de este requisito, al no pagar actualmente la media de ese salario a los empleados automotrices en ninguna zona.

Su iniciativa permitiría que 15 puntos porcentuales de ambos umbrales provenga de empleados en trabajos de investigación y desarrollo, ventas, software y desarrollo de productos. La manufactura con altos salarios, por tanto, cubriría los 25 puntos porcentuales restantes para el caso de vehículos livianos y 30 puntos para las camionetas.

Rodríguez dijo que la nueva propuesta de Estados Unidos simplemente disfraza su iniciativa anterior, de que en la regla de origen se incluya un componente estadounidense, algo que tampoco existe en ningún TLC del mundo.

En la cuarta ronda, Estados Unidos presentó una propuesta que eleva de 62.5 a 85% el valor de contenido regional para automóviles, y de esta última tasa, 50% debía ser estadounidense, aunque esta acotación de contenido nacional fue eliminada posteriormente con el componente laboral.

Las normas de origen determinan si un producto puede gozar de preferencias arancelarias; si está sujeto a derechos antidumping, embargos, restricciones sanitarias o licencias, o si se puede especificar el país de origen que se debe indicar en las etiquetas.

“México y Estados Unidos son economías diferentes, donde se fijan sueldos y salarios en condiciones totalmente distintas”, comentó Fernando Ruiz Huarte, director general del Consejo Mexicano de Comercio Exterior (Comce).

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