Los fabricantes de automóviles presentes en Rusia, donde han realizado importantes inversiones en los últimos años, predicen un año negro para el sector con una caída del 24% de las ventas en este mercado debido a la crisis económica y el hundimiento del rublo.

"El año será complicado", dijo en una conferencia de prensa Joerg Schreiber, responsable del comité automóvil de la Association of European Businesses (AEB), que reúne a los fabricantes.

Tras alcanzar niveles récord en 2012, el mercado ruso empezó a contraerse en la primavera de 2013 pero el movimiento se aceleró con la crisis ucraniana y la adopción de sanciones occidentales contra Moscú.

En 2014, las ventas de vehículos ligeros y utilitarios nuevos se contrajeron 10.3% a 2.49 millones de unidades, según las estadísticas de la AEB.

El hundimiento del rublo de finales de año tuvo, sin embargo, un efecto paradójico, pues los clientes se precipitaron a los concesionarios a comprar coches, sobre todo importados, en previsión de fuertes subidas de precios.

Con este motivo, en diciembre las ventas aumentaron 2.4% en relación a diciembre de 2013 y de un 18% con relación a noviembre.

Pero los fabricantes han empezado a subir los precios en los últimos días: un 20% para Toyota, y de 8% a 9% para el número uno ruso Lada (grupo Renault-Nissan), pese a que produce localmente.

Los fabricantes esperan una fuerte caída de las ventas en el primer trimestre y unos meses muy difíciles pues la inflación podría situarse, según el gobierno, entre 17% y 20% esta primavera, socavando el poder de compra.

Los créditos también se ha encarecido debido a la subida de los tipos de interés a mediados de diciembre para sostener el rublo.

Con la caída de 2014, el mercado ruso se mantuvo en la segunda posición del podio europeo por detrás de Alemania y por delante del Gran Bretaña, pero si las previsiones de los fabricantes se cumplen, perderá este lugar este año.

erp