Por primera vez en cinco años, las entradas de Inversión Extranjera Directa (IED) en América Latina y el Caribe fueron superiores a las del año anterior (13.2%) y alcanzaron un monto de 184,287 millones de dólares.

Esta evolución, sin embargo, obedece a mayores flujos que se concentran en pocos países, principalmente Brasil y México, informó la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (Cepal).

Además, según la Cepal, no se puede asociar el alza a aportes de capital, sino a mayores entradas por préstamos entre compañías y, en menor medida, reinversión de utilidades.

Las manufacturas y los servicios fueron los sectores que recibieron más capitales, aunque con respecto al 2018 se observa un leve aumento de las entradas de inversión hacia los sectores de recursos naturales.

La mayor parte del capital que ingresó a la región provino de Europa y los Estados Unidos. Europa tiene una mayor presencia en el Cono Sur, mientras que los Estados Unidos fueron el principal inversor en México y en Centroamérica. Por su parte, las inversiones provenientes de América Latina y el Caribe tuvieron un peso relevante en Colombia y en Centroamérica.

Debe tenerse presente, sin embargo, que las estadísticas oficiales de IED reflejan el origen inmediato del capital y muchos de los flujos llegan a la región a través de terceros países, por lo que no es posible identificarlos en las cuentas nacionales.

Este hecho es particularmente relevante en el caso de las inversiones chinas, que suelen estar subrepresentadas en las estadísticas oficiales de entradas de IED por origen. En todo el mundo, las entradas de Inversión Extranjera Directa (IED) presentaron una caída de 13% interanual en el 2018, al sumar un valor de 1.3 billones de dólares.

La disminución fue más pronunciada en las economías desarrolladas (27%), principalmente en Europa, como consecuencia del impacto de la reforma tributaria en los Estados Unidos, que promovió mayores flujos de repatriación de utilidades desde Europa hacia ese país (que tuvo salidas de IED negativas en el año), al mismo tiempo que se produjo un ligero aumento (2%) en las economías en desarrollo, donde se han mantenido niveles estables en los últimos años.

Por otra parte, se desaceleró la expansión de las inversiones de China fuera de Asia, principalmente en el caso de las dirigidas a los Estados Unidos y la Unión Europea.

Brasil lideró la captación de IED regional, con una participación de 48% (88,319 millones de dólares), seguido de México, con una cuota de 20% (36,871 millones).

Otros países destacados fueron: Argentina (11,873 millones de dólares), Colombia (11.352 millones), Panamá (6,578 millones) y Perú (6,488 millones).

Al considerar las fusiones y adquisiciones que se concretaron en el 2018, se observa que las empresas de China realizaron inversiones estratégicas en infraestructura y en la minería de litio en la región, pero no sostuvieron el dinamismo que habían mostrado en el 2017, principalmente en Brasil.

De este modo, las operaciones realizadas por empresas de Asia representaron 20% del monto total de las fusiones y adquisiciones que se concretaron en el 2018 en la región, en tanto que su participación llegó a 39% en el 2017.

China ha centrado su interés en la adquisición de empresas de industrias extractivas y de la agroindustria, la generación de energía, los servicios básicos (electricidad, gas y agua) y la infraestructura. Estados Unidos y Europa han mostrado un perfil más diversificado; si bien han realizado cuantiosas inversiones en los mismos sectores que China, han participado además en fusiones y adquisiciones en industrias de alto contenido tecnológico (Internet, software y telecomunicaciones).

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