El objetivo de llegar a una producción de cinco millones de vehículos anuales en México a partir del 2020, planteado por última vez en el 2017, se diluyó. Ahora, debido a cambios en las preferencias del mercado estadounidense, las amenazas proteccionistas y el deterioro del mercado local, se espera que la producción nacional se mantenga estancada y no sea hasta después del 2025 cuando muestre signos de recuperación, afirmó Guido Vildozo, socio director de vehículos ligeros de IHS Markit.

El especialista proyectó que la fabricación automotriz de autos ligeros caerá a 3.8 millones de unidades en el 2020 y mantendrá esa tendencia hasta el 2025, lo que conllevará a un impacto negativo en las exportaciones de autos, más no en el empleo que podrá respirar por las inversiones que realizan los proveedores de las armadoras.

Desde el 2011, la industria automotriz invierte entre 5,000 y 7,000 millones de dólares anuales, y ante el boom automotor en México por la llegada de nuevas marcas automotrices, se estimaba que la industria alcanzaría una fabricación de 5.2 millones de vehículos ligeros a partir del 2020.

Guido Vildozo mencionó que los consumidores estadounidenses han aumentado su preferencia por las camionetas pequeñas (conocidas como SUV) hasta 70%, después de que era 50% contra la compra de autos compactos.

“Ahora la expectativa es que llegue a 75%, pues nadie lo esperaba y por eso se realizaron las inversiones para el desarrollo de autos pequeños”. Si bien las automotrices instaladas en México incrementarán la producción de SUVs para cubrir la demanda estadounidense, el efecto del cambio de línea de producción tardará en ajustarse.

El socio director de vehículos ligeros de IHS Markit destacó el rol que asume Volkswagen en Puebla que actualmente produce la camioneta Tiguan y que próximamente arrancará la fabricación de una Crossover.

En el marco del Seminario México IHS Markit Outlook 2019, organizado por la Universidad Anáhuac, el analista automotriz destacó, otro factor que se suma al estancamiento de la industria es la incertidumbre del comercio internacional generado por Estados Unidos y las políticas del gobierno de Andrés Manuel López Obrador.

En el corto plazo no se percibe una recesión económica en Estados Unidos, pero los hábitos, gustos y preferencias se han inclinado por vehículos más grandes y eso va generar un impacto negativo en la producción de autos en México de entre 2 y 3%, y aunque no es muy sustancial, el reto será separar el volumen de ensamble por líneas de producción.

El experto en análisis de mercado automotriz dijo que por el momento no ha estimado la caída que habrá en las exportaciones de vehículos ligeros de México a EU, por la menor demanda de unidades pequeñas, por lo que recomendó incentivar el mercado interno.

“La expectativa que hay es un periodo de incertidumbre con su principal socio comercial (Estados Unidos), además de la incertidumbre política que se vive en México, mientras no tengamos claro el panorama con el presidente López Obrador no hay mucho de donde agarrarse para aferrarnos y digamos que haya crecimiento”, expresó. Esa incertidumbre, sostuvo, la hemos traslado al sector automotor y hemos entrado a un periodo de estancamiento y puede ser que se extienda hasta el 2021.

“México no es responsable de la menor producción que se prevé, pero la demanda se estanca debido a que existe un gran inventario de unidades en territorio estadounidense”, insistió.

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