En Argentina, con 40 votos positivos y 30 negativos, el Senado sancionó la ley que regula la modalidad de teletrabajo. Se trata de la iniciativa cuyo tratamiento se vio precipitado como consecuencia de la cuarentena y que ya había recibido media sanción en Diputados. La oposición no acompañó la medida luego de que el oficialismo se negara a introducirle modificaciones al texto que fue girado por la Cámara de Diputados.

El texto para regular el home office, que fue fuertemente cuestionado por sectores empresariales, incluye el derecho a la desconexión digital y establece que el empleador debe proporcionar los elementos de trabajo (software y hardware).

Durante el debate, el exvicepresidente de la Nación, Julio Cobos, señaló que “decimos que estamos hablando de una modalidad de teletrabajo, pero ya comenzamos mal con el título de la ley, el cual dice ‘régimen legal del contrato del teletrabajo’”.

En tanto, al hacer uso de la palabra, Esteban Bullrich, del PRO, se expresó en contra del derecho a la desconexión digital que contempla la ley. “La tecnología permite que un contador haga la contabilidad de una empresa desde otro país y esta ley le pone límites a eso”, consideró el bonaerense e hizo referencia a los artículos 16 y 17 que contemplan una jornada laboral limitada. “Eso impide dar servicios a quien este en otro huso horario”, resaltó.

El senador del FdT,  Mariano Recalde, subrayó que la iniciativa “no surge a las apuradas”, sino que su debate comenzó en el año 2002, cuando se presentó el primer proyecto sobre el tema.

Principales puntos

La ley, que entrará en vigencia 90 días después del levantamiento del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio, establece que el paso de modalidad presencial a teletrabajo debe ser por una decisión voluntaria por parte del empleado, y que esta debe quedar por escrito, al tiempo que deja en claro que la modalidad podrá ser revocada por el empleado “en cualquier momento”.

Además, la iniciativa incorpora por primera vez el concepto de “derecho a la desconexión digital”. Es decir, que el trabajador tiene derecho a no ser contactado y a desconectarse de los dispositivos digitales fuera de su jornada laboral y durante licencias.

La normativa aclara que quienes trabajen bajo esta modalidad tendrán los mismos derechos y obligaciones que los empleados que opten por el trabajo presencial. Durante el debate de la iniciativa en comisión, una serie de referentes del mundo empresarial habían cuestionado la letra chica del texto. “Va a ser un picnic para la industria del litigio”, alertó Luis Galeazzi, director Ejecutivo de Argencon. Brenda Puig, líder de la red de abogados de IDEA, subrayó que la forma en que se propone regular la jornada de trabajo y el derecho a la desconexión “no es realizable en la práctica”.