Según los datos del informe, elaborado por un grupo de Investigación del área de antropología de la Universidad Complutense de Madrid (UCM) de un universo de 821 personas de la comunidad diversa que fueron entrevistadas solo el 38% dijo haber expresado su orientación sexual abiertamente en el trabajo, recordó en entrevista con El Economista, Saúl Crespo, vicepresidente de Comunicaciones y Asuntos Públicos de la empresa Kavak en México.

De origen español y abiertamente gay, Saúl compartió el trabajo que las empresas también deben hacer para mejorar los ambientes de trabajo en pro de ser más inclusivos para la comunidad LGBT y que estas prácticas no solo sean cuestión de un día o un mes durante todo el año.

“Al ser parte del equipo directivo de Kavak me di cuenta que estamos en el límite de dos mundos muy diferenciados; el mundo de la diversidad y la inclusión, y del otro lado un mundo muy cerrado muy machista, un mundo de hombres para hombres, todo lo que tiene que ver con automoción es así. Estamos justo al límite de esas dos”, comentó.

Por lo que generar políticas dentro de Kavak para cambiar las dinámicas de todo el sector fue un reto por el que tuvo que conducir en persona y que en primera instancia lo obligó a observar con detenimiento los ambientes de trabajo en el entorno automotriz.

“Encontramos cifras sobre personas que no han salido del clóset en sus trabajos por esta situación. 52% de las personas que se consideran gays no salen del clóset, en el caso de las lesbianas un 77%, en el caso de los bisexuales está en un 64% y en el caso de las personas que se consideran transexuales en un 40, quizá porque en muchos casos es más visible”, explicó Saúl Crespo.

El resultado de sus primeros análisis es que la diversidad está presente en todos los ámbitos, sin embargo, en la industria automotriz en particular las personas no poseen las herramientas para expresarse como sujetos diferentes. El siguiente paso era poner en marcha espacios seguros donde podían reconocerse parte de la comunidad LGBTI.

“Estamos en los primeros pasos porque hay que reconocer que tenemos un legado tradicional, y nos va a costar trabajo ponernos a la altura de empresas que ya llevan muchos años haciendo este tipo de políticas, lo cierto es que es una probabilidad grande de que avancemos hacia una sociedad en general más incluyente”, finalizó el directivo de Kavak.

katia.nolasco@eleconomista.mx