Si bien México ha dado pasos importantes para la medición del empleo, de acuerdo con parámetros internacionales, hace falta generar otros indicadores clave que reflejen la realidad del mercado laboral.

Analistas y economistas laborales consultados coinciden en que debemos ser capaces de explicar cada mes lo que sucede en materia de productividad, calidad, costos del empleo y el uso del tiempo libre, como sucede en otros países desarrollados.

No se tiene información básica, como el nivel salarial de un trabajador, si pertenece al sector privado o público federal, estatal y municipal, así como las prestaciones que recibe.

Para Lucía Martín Rivero, analista de Ixe, la metodología que se utiliza para la generación de indicadores de empleo es correcta, pero podría ser más fina, pues hay muchos conceptos que no se miden y que podrían contribuir a un mejor análisis.

Por ejemplo, menciona que no existe una tarea formal para cubrir lo que se denomina internacionalmente trabajo decente o de calidad.

Refiere que en Estados Unidos se generan una cantidad de indicadores que dan una radiografía completa cada mes con información que va desde la productividad hasta las solicitudes de desempleo.

En lo anterior coincide el economista laboral, Ignacio Román, al asegurar que se necesita generar indicadores clave que hablen más del tema como la informalidad, precariedad y el subempleo.

El problema no es la forma de medir, sino la situación del mercado porque aquí ni siquiera existe un seguro de desempleo , externa.

Dice que las estadísticas del IMSS reflejan que una persona en términos generales está en la lógica del mercado de trabajo con una estructura bien establecida.

Pero no sabemos qué pasa con el desempleo, por lo que sugiere no revisarlo de manera general porque se habla de alguien que no tiene ingresos y es pobre, cuando en realidad tienen un promedio de escolaridad más alto y cuentan con los recursos para resistir esa situación por un tiempo.

No es necesario cambiar el concepto de desempleo, sino incorporar tasas de subempleo e informalidad para medir con mayor precisión la precariedad del empleo , reitera.

Lucía Martín también afirma que la metodología es adecuada, pero la clave está en cómo se interpreta la información lo que puede prestarse a confusiones.

Ignacio Román comenta que si bien en la iniciativa para reformar la Ley Federal del Trabajo no se plantea actualizar la medición del empleo, sí se proponen cambios a las normas de aseguramiento y formas de pago lo que impactará las estadísticas del IMSS.

Cómo se calcula

En un reporte elaborado por Ixe, la analista Lucía Martín refiere que en México las estadísticas oficiales del sector laboral son provistas por el IMSS, INEGI y la STPS. La primera reporta mensualmente los trabajadores afiliados permanentes y eventuales clasificados por actividad económica.

La Secretaría del Trabajo, además de publicar esta información, da a conocer datos adicionales relacionados con el sector como las revisiones salariales, huelgas y resultados colectivos de trabajo entre otros.

Si bien el IMSS cambió su metodología en el 2008 para evitar sobreestimaciones al igual que las de acciones de fiscalización existen dudas y confusiones entre los datos del Instituto y la STPS porque la dependencia también contabiliza a todos aquellos trabajadores formales de la economía que no se encuentran en el IMSS como los afiliados al ISSSTE, Marina, el Ejército, Pemex, universidades, trabajadores estatales y municipales, los de honorarios que no se afilian voluntariamente al IMSS ni al ISSSTE.

Interrogante común

En el estudio de Ixe se pone de relieve que la interrogante más común en cuanto a la relación que existe entre la evolución que siguen los trabajadores afiliados al IMSS y la tasa de desempleo reportada por el INEGI es por qué a movimiento de generación o destrucción de trabajos formales en la economía, no necesariamente corresponde movimiento igual en la dirección de tasa de desempleo.

La explicación, dice Ixe, es que mientras que los trabajadores afiliados son un dato duro la encuesta es un cálculo aproximado del número de desempleados.

Es por ello que no existe una correspondencia absoluta entre ambos indicadores y generalmente la encuesta suele presentar un rezago respecto del número de afiliados , expone.

lflores@eleconomista.com.mx

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