Crisis económica, conflictos sociales, iniciativas y nuevas legislaciones marcaron el año del turismo en México este 2016; sin embargo, la industria sigue creciendo de tal forma que, con un récord superior a 35 millones de viajeros internacionales, seguramente el país se convertirá en la octava potencia turística del orbe, en el ranking de la Organización Mundial del Turismo (OMT).

De acuerdo con el director de la Facultad de Turismo y Gastronomía de la Universidad Anáhuac, Francisco Madrid, entre las cosas positivas que le ocurrieron a la industria turística este año destaca el lanzamiento del programa federal Viajemos todos por México, que apuntala al mercado doméstico, haciendo más accesible su oferta e incrementando su promoción.

Asimismo, destacó la puesta en marcha del acuerdo bilateral de aviación entre México y Estados Unidos, cuyos resultados han empezado a notarse, pero que se mostrarán en pleno hasta que se ponga en operación el nuevo aeropuerto internacional de la capital del país, resolviendo así el actual problema de saturación de la terminal aérea Benito Juárez.

Las luces

Por su parte, el presidente del Consejo Nacional Empresarial Turístico (CNET), Pablo Azcárraga, confió en que habrá viento a favor para el sector el próximo año, estimando un crecimiento, quizá no de doble dígito, pero sí de al menos 9 por ciento.

Expuso que hay indicadores positivos que refrendan esta confianza, pues de manera preliminar, las empresas del sector reportan aumentos en el volumen de reservaciones.

Añadió que también se han registrado incrementos en los precios a los que se están vendiendo los servicios, así como un crecimiento en el interés de seguir invirtiendo en la planta turística en México.

Sin decir que aquí no nos pasa nada, porque sí nos pasa. Lo que vemos en libros se ve bien. Si los primeros cuatro meses, que es temporada alta, los ingresos se ven bien y ahí se genera 60% de las utilidades de las empresas turísticas, pues ya tenemos una parte importante del año algo asegurada. Siempre estamos sujetos a que pase cualquier cosa de último momento, pero vamos muy bien , enfatizó el empresario.

Estimó, sin asegurarlo, que las inversiones en los próximos tres años estarán dándose en los mismos rangos que se han venido reportando en los últimos años;es decir, por encima de 8,000 millones de dólares.

Las sombras

No obstante, reconoció el académico, hubieron otras decisiones de tipo gubernamental que enviaron un mensaje contradictorio al de ver al turismo como una actividad económica prioritaria para México. Por ejemplo, el nuevo recorte presupuestal aplicado a la secretaría federal del ramo.

Por otro lado, lamentó la aprobación del nuevo gravamen que el gobierno de Baja California Sur aplicará a los turistas internacionales a partir del próximo año.

Este tipo de acciones abre la puerta a un sospechosismo sobre el uso de los recursos públicos y sienta un mal precedente con el riesgo de un efecto de contagio a otros estados de la República , enfatizó el académico.

Mencionó que en el plano internacional, los diversos atentados perpetrados en países turísticos como Francia, Alemania y Turquía, junto con el triunfo de Donald Trump en las elecciones de Estados Unidos, no pueden menos que generar incertidumbre y un poco de preocupación en el sector que, a pesar de todo, espera seguir creciendo el próximo año.

La referencia es que el turismo en el mundo para la OMT crece en esta década a 3.7 o 3.8% y ahí nos vamos a estar moviendo en principio .

Agregó que en los últimos meses se vislumbra una tendencia de desaceleración del crecimiento en la industria que, definitivamente, está lejos de reportar una caída.

ricardo.alonso@eleconomista.mx