El salario mensual promedio se contrajo en seis estados durante los primeros 11 meses del 2013 en comparación con el mismo periodo del 2012, de acuerdo con datos de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS).

Se trata de Jalisco, que registró una baja de 0.2% en términos reales, es decir, considerando la inflación; Distrito Federal (0.5%); Baja California y Puebla (0.6% en ambos casos); Baja California Sur (0.8%), y Quintana Roo (1 por ciento).

En contraste, Campeche, Zacatecas, Tabasco, Coahuila y Durango obtuvieron los mayores incrementos, por arriba de 2% en todos los casos.

María Fonseca Paredes, directora del Centro de Investigación en Economía y Negocios del Tecnológico de Monterrey, comentó que los magros aumentos en el salario real son insuficientes aún para costear un estilo de vida digno .

Recordó que aunque la inflación en el 2013 fue moderada y dentro del objetivo del Banco de México (3.8%), tiene implicaciones negativas para los estratos más bajos de la población, al limitar su capacidad de compra de un salario, ya de por sí pauperizado.

La remuneración mensual durante el periodo, que se ubicó en 7,355 pesos en promedio, aumentó apenas 0.4% en los 31 estados y el Distrito Federal.

Diferencias abismales

En 11 de las 32 entidades federativas, el salario mensual promedio superó la media nacional: Distrito Federal, Campeche, Querétaro, Nuevo León, Morelos, Estado de México, Baja California, Coahuila, Tamaulipas, Puebla y Jalisco, donde se obtuvo una remuneración de entre 10,841 y 7,404 pesos mensuales.

En Nayarit, Quintana Roo, Durango, Yucatán y Sinaloa es donde se observaron los sueldos más precarios, de entre 6,323 a 5,934 pesos.

Así, entre los trabajadores del DF y Sinaloa, los mejor y peor pagados, existe un abismo de 4,907 pesos cada mes.

Las grandes disparidades entre estados se debe, principalmente, al perfil de sus economías, unas más desarrolladas que otras o ligadas a sectores mejor remunerados, explica Luis Lozano Arredondo, investigador del Centro de Análisis Multidisciplinario (CAM) de la Facultad de Economía de la UNAM.

Si se observa, en los estados que superan el promedio nacional, destacan grandes centros industriales o de intensa actividad corporativa, salvo el caso de Campeche, donde la actividad de Pemex impulsa el salario, dice. En el caso contrario, se pueden encontrar economías ligadas al campo o al turismo.

Indica que los salarios bajos y la flexibilidad en el cumplimiento de la seguridad social en México son un aliciente perverso para la inversión, toda vez que el capital puede considerar estas condiciones como abono para la competitividad y elegir al país como un lugar idóneo; sin embargo, esto es en completo detrimento del trabajador.

Así, con los ajustes fiscales e inflacionarios para el 2014, que ya se sienten, la reducción del poder adquisitivo está prácticamente garantizada, esto, si no se da un aumento del salario mínimo extraordinario .

Infografia

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