El té es una de las bebidas más antiguas del mundo y actualmente muy popular, pero hace unos años, no estaba entre las bebidas preferidas de los mexicanos, pese a las propiedades y sabores que ofrece. Esto motivó a Olivia Medina a emprender.

Olivia trabajaba como directora de comedores ejecutivos, y en una ocasión le pidieron sabores diferentes al té de manzanilla o limón, ya que éstos daban la sensación de estar enfermo. En ese momento, no sabía qué buscar hasta que viajó a Suecia, donde conoció una tienda de té con diferentes sabores.

En entrevista con El Economista, confesó que al conocer la tienda no pensó en traer el concepto al país, pero en 1996 inauguró su marca: Euro Té, que no sólo es un emprendimiento enfocado en la bebida, sino que genera una cultura en México respecto al té.

Me quedé sin trabajo, pero ya tenía la idea de que podía funcionar. La verdad comenzó muy a la mexicana, sin saber de planes de negocio o rutas financieras. La cultura del emprendimiento no existía como ahora, pero con mi esposo e hijo comenzamos el negocio”, dijo durante el encuentro Creo MX.

El recorrido

El comienzo no fue sencillo; el primer obstáculo era que no sabía del té, pues había estudiado Administración de Instituciones, por lo que aprendió de comidas y servicio de banquetes, pero no de té o café, porque no lo enseñaban. En el tiempo que aprendió por medio de diferentes libros, reunió dinero para cursos en otros países y viajó a China y Japón, pero pasaron 10 años para arrancar.

Los primeros cinco años del negocio fueron los más complicados, por la parte financiera, ventas y estrategia. Tuvo crisis, pero su esfuerzo, tenacidad y dedicación le permitieron salir adelante y no dejarse derrotar. 

Sabía que su negocio no era muy común en México, así que se preparó para enseñar sobre los beneficios, propiedades, el verdadero concepto del té, por ejemplo, que no es sólo para mejorar la salud. En aquella época sólo había otra empresa dedicada al té, así que con el tiempo, creció y logró crear tendencia.

Cuando Euro Té comenzó, sólo estaba su familia y tres años después, 10 personas. En la actualidad suman 65 colaboradores, 12 distribuidores en la República Mexicana, de los cuales, algunos sólo se enfocan en la marca, y tiene más de 5,000 clientes que en su mayoría se dedica al food service. También tiene presencia en tiendas como Liverpool, Chedraui Select, enfocadas en cafeterías y anteriormente en Nutrisa.

También vende a través de su página web, donde se genera 12% de las ventas; también está presente en Amazon y busca nuevas plataformas como Linio.

Su catálogo suma más de 155 sabores entre tés y tisanas y 200 accesorios, y del total de su línea, entre 6 y 8% son productos orgánicos. Su crecimiento general ha sido de un dígito en los últimos tres años. 

Además, ha enviado productos a Guatemala y Colombia. Para el siguiente año, la meta es exportar a Centroamérica y Sudamérica, y en un futuro, no descarta Estados Unidos por la demanda que recibe, pero antes, requiere la certificación del Departamento de Agricultura de Estados Unidos.

“Nuestro plan de crecimiento se basa en retail, tienda en línea y canales digitales y exportación”.

Las mezclas de Olivia son creadas especialmente para los mexicanos, ya que a pesar de traer exitosos en el mundo, el mexicano no los aprueba, es exigente, busca de sabores fuertes y con un toque especial.

elizabeth.lopez@eleconomista.mx