El Estado mexicano no ha cumplido en brindar seguridad a sus ciudadanos, por lo que urge un aparato de seguridad “fuerte” que haga frente a esta lucha, pugnó Gustavo de Hoyos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex).

Luego de la posición que asumieron las fuerzas armadas en La Huacana, Michoacán, de no enfrentarse a las organizaciones civiles, el líder patronal dijo: “hacemos un llamado para que el Presidente de la República gire instrucciones de forma contundente, con directrices adecuadas, que permitan el uso de la fuerza en casos extraordinarios como el presenciado en dicha entidad”, la semana pasada.

“Necesitamos un Estado sin titubeos y con voluntades, con un aparato de seguridad fuerte que nos permita ser exitosos en una lucha de esta envergadura”.

En su mensaje semanal La Señal Coparmex, De Hoyos mencionó que respalda las recientes reformas constitucionales y leyes secundarias que dieron vida a la Guardia Nacional, donde el uso de 33,000 efectivos militares que apoyarán en tareas de seguridad pública por lo próximos cinco años de manera extraordinaria, regulada y complementaria con las fuerzas policiales, es un paso en la dirección correcta.

No obstante, el presidente de la Coparmex expresó su preocupación por las señales ambiguas del nuevo gobierno hacia las fuerzas armadas.

“El ejecutivo ha encomendado al ejército la protección del territorio a la vez que les ha solicitado no enfrentarse, en ningún momento, con civiles para evitar violaciones a los derechos humanos.

Esta instrucción es poco clara y por tanto contraproducente. De ser interpretada de forma literal, la instrucción impide que las Fuerzas Armadas realicen funciones básicas de control, pues le impide enfrentarse a células criminales armadas o grupos paramilitares. La situación en La Huacana, Michoacán, lo ha demostrado”.

Gustavo de Hoyos sentenció que si no se giran instrucciones precisas y procedimientos puntuales a las Fuerzas Armadas que les permitan fortalecer su presencia en zonas ocupadas por el crimen organizado, a la par de proteger los derechos de los civiles no armados, “estaremos en el peor de los mundos”.

No debe olvidarse que las Fuerzas Armadas son un combatiente efectivo de grupos armados que no puede quedar subordinado ante instrucciones vagas y sin claridad de proteger los derechos humanos, abundó.