La economía mexicana registró una expansión menos rápida en abril, calificó el Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF), al interpretar sus mediciones anticipadas de indicadores clave de la producción de manufacturas, consumo y los servicios.

El indicador IMEF Manufacturero tuvo en ese mes una disminución de 2.0 puntos, ubicándose en 51.7 unidades, con 11 meses seguidos en el nivel superior a los 50 puntos.

Como otros índices anticipados, este indicador varía en un intervalo de 0 a 100 puntos y el nivel de 50 puntos representa el umbral entre una expansión (mayor a 50) y una contracción (menor a 50), de la actividad económica.

Por su parte, el Indicador IMEF No Manufacturero se contrajo 1.1 puntos durante abril, para ubicarse en 52.4 unidades y registrar el décimo segundo mes consecutivo en zona de expansión.

Los resultados de la encuesta de abril del 2018 apuntan a que la economía siguió creciendo, pero a un ritmo menos rápido.

Ambos indicadores, el Manufacturero y el No Manufacturero, tuvieron un menor dinamismo durante el mes. Sin embargo, la series tendencia-ciclo de ambos indicadores indican que continúa la expansión de la actividad económica.

El Comité del Indicador IMEF destacó que la actividad económica siguió recuperándose en los Estados Unidos, impulsada principalmente por la actividad industrial en su conjunto.

Destaca la aceleración de la actividad manufacturera, cuyo dinamismo se anticipa sostenido, conforme a los índices adelantados de actividad, los cuales se ubican muy por arriba del umbral de expansión. Por su parte, el consumo privado se mantiene en una tendencia positiva, pero aún muestra señales mixtas.

Respecto a la actividad económica nacional, los indicadores para enero y febrero reflejan que la expansión sigue en curso, con el renovado dinamismo del consumo privado al inicio del año, el cual mantiene su carácter de motor principal de la actividad.

Adicionalmente, la producción industrial tuvo un repunte al inicio del año, dado por la creciente actividad manufacturera y un mayor dinamismo en la construcción, la cual mostró un desempeño desfavorable en el 2017.

A su vez, la estabilización de la producción petrolera en este año eliminó un componente que lastró a la producción industrial y a la actividad económica en su conjunto a lo largo de los últimos años.

La inversión fija bruta tuvo un repunte que sorprendió positivamente a inicios del año.

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