El Instituto Mexicano del Petróleo (IMP) que funge como brazo técnico de Petróleos Mexicanos (Pemex) y participará en el diseño y conceptualización de la nueva refinería, presentó, en su momento,  al gobierno federal cinco propuestas distintas a la que se pretende llevar a cabo en Dos Bocas, Tabasco, todas con un menor volumen de proceso y por tanto menores costos y tiempos de ejecución, afirmó Florentino Murrieta Guevara, director de Investigación en Transformación de Hidrocarburos del organismo.

En el Energy Innovations Forum 2018, aseguró que si bien el IMP no cuenta con la atribución de dictaminar sobre los proyectos que ejecuta el gobierno federal, el planteamiento se realizó desde la administración pasada a la Subsecretaría de Hidrocarburos de la Secretaría de Energía, y aún existe la propuesta de que se construyan por lo menos dos refinerías de menor tamaño y de tipo modular en cinco ubicaciones distintas a Dos Bocas.

Según el funcionario, el instituto hizo un estudio con escenarios para incrementar la producción tanto de diesel como de gasolina, y estaba la propuesta de la puesta de refinerías modulares en varias regiones del país.

“Eran cinco alternativas para disminuir la brecha de importación. Además, estaba contemplado también el mantenimiento y rehabilitación de las refinerías actuales”, dijo.

Sin embargo, explicó que la colocación de una refinería modular para un proceso de entre 50,000 y 100,000 barriles diarios (en Dos Bocas se pretende instalar 340,000 barriles) tardará también dos años, por lo menos, es decir, un año menos que el plan vigente.

Su presupuesto se puede reducir a la mitad de lo contemplado, es decir, unos 4,000 millones de dólares, máximo, pero también implica elaborar licitaciones para compra y construcción de equipos en el extranjero, un proceso que también requiere de alta especialización, igual que la construcción de la refinería.

Además, explicó que la nueva refinería no sustituirá la importación de gasolinas en el país, ya que la demanda creciente, el nivel de producción petrolera nacional, las exportaciones y la calidad del crudo que seguirá ingresando al sistema nacional harán necesaria la combinación con gasolinas estadounidenses.

El funcionario explicó que la demanda actual es de alrededor de 800,000 barriles al día y actualmente se satisface con una producción nacional de 350,00 barriles por día. La diferencia se importa. Entonces, si se logra incrementar la capacidad de producción de las seis refinerías, a su capacidad de placa, nos daría 1 millón 500,000 barriles diarios, voy a ser optimista, 80% de eso, más la nueva refinería, aseveró.

Fluvio Ruiz, especialista en el sector, aseguró que el objetivo del plan de refinación en el país es la seguridad energética y no una refinería, por lo que los instrumentos pueden ser nuevos centros refinadores, participación de privados en las actividades, compra o arrendamiento de plantas en el extranjero o incluso adquisiciones de combustibles por periodos definidos cuando sea necesario.

“No se debe descartar cualquier instrumento que pueda llegar a este objetivo, es la seguridad, no una refinería”, dijo.

Ramsés Pech, de Caraiva y Asociados, aseguró que por otra parte si no se desarrolla tecnología para la refinación y se mantienen las importaciones de equipos, tampoco habrá autosuficiencia energética.

primer retraso de Dos Bocas

Por otro lado, Luis Vera Morales, director general de la Agencia de Seguridad Energética y Ambiental (ASEA), informó que el proyecto de Dos Bocas no cuenta aún con el requisito indispensable de Manifestación de Impacto Ambiental (MIA) y el plazo mínimo para que la ASEA dictamine al respecto son 60 días.

De acuerdo con el órgano regulador, ni Petróleos Mexicanos ni la Secretaría de Energía han introducido siquiera la documentación para que comience el procedimiento, de modo que no resulta factible que la construcción de la refinería inicie el 2 de junio próximo, como anunció en días pasados el presidente Andrés Manuel López Obrador.

Vera Morales explicó en entrevista que aún desconocen quién será el promovente de la obra, pero en cualquier caso, no hay solicitud alguna del inicio del proceso de Manifestación de Impacto Ambiental. “El presidente puede decir lo que sea pero si no tiene una Manifestación de Impacto Ambiental no puede construir”, afirmó.

“Nosotros estamos listos para recibirlos. Todas las áreas están preparadas para revisarlos con los estándares que le aplican a cualquier empresa, no hay ninguna distinción, estamos esperando”, agregó.

Por tanto, cualquier ceremonia en el terreno donde se pretende ubicar la nueva refinería, como la colocación de la primera piedra el 2 de junio, será simbólica, porque si los ejecutores de la obra no entregan los documentos y reciben una aprobación de la ASEA, habrá sanciones.

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