Hacia el cierre de la administración de Enrique Peña Nieto, el desempleo continúa acercándose hacia niveles mínimos históricos en coincidencia con el aumento en el empleo precario.

En mayo pasado, la tasa de desocupación como porcentaje de la Población Económicamente Activa fue de 3.2% (desestacionalizada), el nivel más bajo observado en cualquier mes desde mayo del 2006, de acuerdo con cifras divulgadas por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Pero al mismo tiempo, la tasa de condiciones críticas de ocupación como proporción de la población ocupada fue de 16% (cifra original), el segundo mayor valor en lo que va del sexenio.

De acuerdo con el Instituto, “la tasa de condiciones críticas de ocupación es un indicador de condiciones inadecuadas de empleo desde el punto de vista del tiempo de trabajo, los ingresos o una combinación insatisfactoria de ambos y resulta particularmente sensible en las áreas rurales del país”.

Técnicamente, este indicador computa a los trabajadores formales o informales que se encuentran trabajando menos de 35 horas semanales por razones ajenas a sus decisiones, más los que trabajan más de 35 horas semanales con ingresos mensuales inferiores al salario mínimo y los que laboran más de 48 horas semanales ganando hasta dos salarios mínimos.

Durante el primer año del actual gobierno, la tasa de desocupación medida en cifras desestacionalizadas promedió 4.9% en tanto que la media anual de la tasa de condiciones críticas de ocupación fue de 12.1% (cifras originales).

A lo largo del sexenio se ha observado una reducción sistemática de la tasa de desocupación, lo que coincide con una creación histórica de empleos formales registrados ante el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS).

Hasta mayo, esa cifra era de 3.6 millones de nuevas plazas laborales, monto 2.1 veces mayor que el creado durante el mismo periodo de la administración previa.

Paralelamente, la tasa de empleo en condiciones críticas ha repuntado principalmente desde finales del 2015 y no ha dejado de crecer en lo que va del 2018.

En cuanto a otras métricas de ocupación reportadas por el Inegi, la tasa de informalidad laboral fue de 56.9% en el quinto mes del 2018, mismo porcentaje al reportado en abril pasado y mayor en 0.2 puntos respecto al de mayo del 2017.

Esta tasa expresa la proporción de la población ocupada que es laboralmente vulnerable por la naturaleza de la unidad económica para la que trabaja, con aquellos cuyo vínculo o dependencia laboral no es reconocido por su fuente de trabajo.

Por su parte, la tasa de subocupación representó 7.1% en mayo pasado, y en su comparación anual, esta tasa fue superior a la del mismo mes del 2017 que cerró en 6.8 por ciento.

Trabajo precario

De acuerdo con el Inegi, el trabajador empleado en condiciones críticas (precarias) cumple una de las siguientes características:

  • Trabajar menos de 35 horas semanales por razones ajenas a la voluntad del trabajador.
  • Trabajar más de 35 horas semanales con ingresos inferiores al salario mínimo.
  • Trabajar más de 48 horas semanales, ganando hasta dos salarios mínimos.

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