Indígenas chontales, acompañados por la organización México Despierta y la Cooperativa Exótica Textiles de Macuspana, Tabasco —lugar de donde es originario el presidente Andrés Manuel López Obrador— denunciaron los daños a la salud y a su hábitat que la producción de gas de Petróleos Mexicanos (Pemex) les ha provocado desde hace casi dos décadas en donde incluso, organismos internacionales, evidenciaron, sin que haya habido remediaciones o respuesta de las autoridades en todos los niveles de gobierno.

Asimismo, revelaron que, por lo menos en lo que respecta a las comunidades, no existió consulta social alguna para iniciar la construcción de la nueva refinería de Dos Bocas y dada la premura con que se presentaron las manifestaciones de impacto ambiental, temen por un aumento desmedido de las afectaciones.

Y es que en Macuspana, se localiza el complejo procesador de gas y azufre Ciudad Pemex, una de las principales plantas productoras de gas y azufre del país con una producción mayor a 500,000 pies cúbicos diarios de gas, que genera todos los días millones de partículas de dióxido de azufre (SO2), ácido sulfúrico (lluvia ácida), monóxido de carbono, metano y humo contaminante que se dirige a la atmósfera y cuyos niveles están por encima de lo permitido.

Los daños a la salud en vías respiratorias, afectaciones a la piel e infecciones de distintos tipos para los seres humanos, además de la desaparición de especies endémicas, se han manifestado desde entonces, aseguran miembros de las 50 comunidades que habitan en un radio de 20 kilómetros a la redonda del complejo procesador de gas Nuevo Pemex. El 20 de enero, la organización interpuso una queja ante la CNDH. Además de presentar estas quejas, los afectados llevaron sus peticiones al Congreso de la Unión.

“Celebro que estén llevando a cabo esta protesta desde la institucionalidad. A diferencia de las muchas manifestaciones, en esta ocasión no quieren dinero, quieren una verdadera solución”, aseguró la especialista en energía, Miriam Grunstein.

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