En los últimos cinco años han ingresado a México más de 6 millones de automóviles usados procedentes de Estados Unidos, cuya antigüedad es mayor a 10 años y con un grado alto de obsolescencia para circular, cuando la industria nacional apenas logró colocar 830,000 unidades en el 2010, advirtió Guillermo Prieto Treviño, presidente de la Asociación Mexicana de Distribuidores de Automotores (AMDA).

A menos de una semana de que se cumpla el plazo del decreto vigente, en el que se permite el ingreso de autos de hasta 10 años de antigüedad y el cual permitió frenar, hasta cierto punto, un ingreso masivo, la Secretaría de Economía (SE) pretende dar luz verde al nuevo proyecto que flexibiliza la importación de vehículos.

Las ventas de las diferentes marcas de autos son 25% inferiores a las del 2007 como consecuencia de las secuelas de la crisis económica; aunque el mayor problema que los aqueja es la importación desmedida de autos llamados salvage a precios menores, sin normas vehiculares de circulación y con gran impacto ambiental, refiere la AMDA.

industria pide mayor inspección vehicular

Tanto la AMDA como la Asociación Mexicana de la Industria Automotriz (AMIA) piden un sistema de inspección vehicular que controle la importación de autos.

De acuerdo con el anteproyecto del decreto, el cual definen las autoridades, establece que se postergará el decreto vigente con la imposición de aranceles a los vehículos usados: 10% de impuesto a los autos de entre ocho y 10 años de antigüedad aplicable hasta el 31 de diciembre del 2012; no obstante, no impone ningún control de medio ambiente ni seguridad.

La negociación entre la autoridad y los empresarios ha sido ríspida, pues la SE argumenta que bajo lo estipulado por el Tratado de Libre Comercio de América del Norte, del año 2009 al 2019 ningún país deberá mantener restricciones a los autos usados.

En tanto, los industriales del rubro automotriz argumentan que en ningún momento pretenden restringir la entrada; por el contrario, lo que se busca es normar esta vía de inspección de condiciones físico-mecánica y ambiental, con el fin de evitar ser el basurero vehicular de Estados Unidos.

El imponer aranceles como medida de control no es suficiente para los industriales, pues a decir de Guillermo Prieto Treviño y Eduardo Solís, presidentes de la AMDA y AMIA, respectivamente, se requiere poner orden en el parque vehicular a través de políticas públicas de mediano y largo plazo.

Ayer por la tarde, el Consejo Directivo de los distribuidores de automotores resolvió que la AMDA manifestará a las autoridades una clara oposición a la flexibilización a las importaciones de vehículos usados.

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