La demanda interna de México dio señales de vitalidad en marzo, con avances notables en el consumo privado y la inversión fija bruta que coincidieron con la baja en la intensidad de la pandemia, de acuerdo con cifras divulgadas ayer por el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).

Con base en cifras desestacionalizadas, el consumo privado dejó atrás el retroceso de 0.4% mensual de febrero y creció 2.8% en marzo, su mejor ritmo desde julio del 2020 (+5.4 por ciento). La variable se colocó así en su mejor nivel desde marzo del 2020.

De forma desagregada, el componente de consumo de bienes importados fue el de mayor dinamismo, con un avance de 6.2%, mientras que la compra de bienes y servicios nacionales creció 1.6 por ciento.

“Se observaron mejoras en la generación de empleos, la confianza del consumidor y las remesas, lo que opacó el deterioro en el poder adquisitivo por una mayor inflación”, destacó el Grupo Financiero BX+.

En su comparación anual, el consumo cayó 0.7% y durante el primer trimestre, el descenso acumulado fue de 5.1%, retroceso que está lejos de los descensos de doble dígito observados el año pasado.

Inversión fija, en racha

Paralelamente, la inversión fija bruta creció 2.3% mensual, con lo que hiló tres meses de avances, impulsada por el desempeño de la inversión en maquinaria y equipo, que creció 3% y compensó el descenso de 0.3% observado en el renglón de construcción que, a su vez, volvió a terreno negativo después de dos meses.

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