Al cierre del año pasado, la balanza de comercio exterior de petroquímicos fue negativa en 8,499 millones de dólares, con lo que se profundizó en 18% o 1,274 millones de dólares en comparación con el 2017. Este déficit es el peor que se ha registrado en el país desde el 2014.

El valor de las ventas internas de petroquímicos de Petróleos Mexicanos (Pemex) fue de 1,250 millones de dólares el año pasado, lo que, sumado a las importaciones reportadas, implica que la demanda total en términos de valor fue de 10,828 millones de dólares de los cuales, 88% correspondió a importaciones.

Y es que el valor de las importaciones de estos productos aumentó 14% de un año a otro, ubicándose en 9,577 millones de dólares, con lo que en el acumulado anual se importaron petroquímicos por 1,177 millones de dólares adicionales al año anterior. En tanto, el valor de las exportaciones disminuyó en 7.9% o 97 millones de dólares en comparación con el 2017, para ubicarse en 1,128 millones de dólares, según la Balanza de Productos Petroleros del Sistema de Información Económica del Banco de México.

Las importaciones han alcanzado estos niveles porque la producción de petroquímicos de la subsidiaria Transformación Industrial de Petróleos Mexicanos (Pemex) está en su peor nivel histórico, al cerrar el 2018 con una elaboración total de 3.342 millones de toneladas, lo que implicó una caída de 22% o 925,000 toneladas en relación con el año anterior, pero que si se compara con lo que se producía hace una década, se ha reducido en nada menos que 57%, con lo que el año pasado se elaboraron 4.498 millones de toneladas menos que en 2008.

Cabe resaltar que incluso para sus propios procesos de producción de petroquímicos, la estatal importó el año pasado 692,000 toneladas de productos precursores, con lo que el volumen de sus importaciones ha aumentado 177%, que son 442,000 toneladas adicionales en una década.

Etileno XXI y cloruro de vinilo

Por producto, el mayor incremento anual en el 2018 en el valor lo tuvieron las importaciones de polímeros de etileno, que de un año a otro aumentaron en 19% o 350 millones de dólares adicionales para ubicarse en 2,179 millones de dólares. Esto a pesar de que la planta de producción del etileno precursor de estos productos, Etileno XXI de Braskem Idesa en Coatzacoalcos, Veracruz, arrancó actividades desde junio del 2016, con la expectativa de revertir las compras al exterior de etileno que se produciría en México gracias a la compra de etano a un precio fijo y confidencial para los siguientes 25 años a Pemex.

Sin embargo, la producción de etano de Pemex disminuyó en 16% de un año a otro para ubicarse en 84,841 barriles diarios durante el año pasado, lo que implicó que se produjeran 17,000 toneladas menos que en el 2017, derivado de los paros no programados por falta de mantenimiento en los complejos productores, según la propia estatal. En comparación con la producción de este gas cuando arrancó el proyecto Etileno XXI en el 2016, la producción de Pemex se ha reducido en 20% y si se compara con las condiciones de oferta de Pemex cuando se adjudicó el proyecto, en el 2010, la estatal produce una tercera parte menos de etano.

Las importaciones de polímeros de cloruro de vinilo también incrementaron en 4% anual, que son 28 millones de dólares adicionales para ubicarse en 674 millones de dólares al cierre del 2018. Las compras externas de estos productos llevan una trayectoria ascendente por lo menos a lo largo de toda la década e incluso subieron 1.7 veces en comparación con el 2008 luego de la coinversión fallida entre Mexichem y Pemex en la planta productora de Pajaritos, donde tras poco más de dos años de operaciones conjuntas se registraron dos explosiones. El año pasado, Mexichem acordó finalmente comprar a Pemex su participación de 44.09% en la firma Petroquímica Mexicana de Vinilo (PMV) que habían constituido juntas las dos empresas, con lo que concluyó su relación.