Me encuentro con un tipo de sonrisa fácil y respuestas tajantes; que acaricia a sus dos gatos, fuma en cadena y tiene una clara disposición a llenar los huecos sobre su imagen pública. La entrevista nació en Twitter, después de algunos intercambios críticos sobre lo acontecido en la Guardería ABC y mi solicitud expresa para hablar con él sobre su reciente nombramiento en Comisión Federal de Telecomunicaciones (Cofetel). Para mi sorpresa, Mony de Swaan aceptó. Aquí el resultado.

¿Por qué dedicarte al servicio público?

Por pasión, por convicción y por cariño. A los 18 años regresé de Israel, decidí que quería convertirme en observador electoral, trabajé cinco años como observador electoral en organizaciones de izquierda. Más adelante, por razones coyunturales, Molinar, con quien había trabajado en Gobernación, sale de ahí y me invita a trabajar en el PAN, le digo que lo quiero un chingo pero que hasta ahí no llego. Estuve dos años en Pzifer, fue un trabajo perfecto, con muy buena lana y menos chamba. Al final, suena muy romántico pero no tengo otra explicación, quiero que mis acciones afecten positivamente a más personas.

Y ¿por qué Cofetel?

Es ahí donde creo que en estos momentos mayores beneficios puedo conseguir. Llevo un año y medio en la secretaría [de Comunicaciones y Transportes]. Es un sector que conozco y que me gusta. Aportar en ese sector es una forma importante de reducir la brecha económica que existe en el país.

¿Cómo justificas tu presencia en Cofetel?

Como una persona que ha estado cercana al secretario [Juan Molinar Horcasitas], y que ha atestiguado el mal funcionamiento entre dos organismos con facultades compartidas. Eso traba la agenda por completo, y cuando el status quo sobrevive le beneficia a quienes hoy tienen posiciones monopólicas en el sector, eso es evidente.

¿Debe tener más autonomía la Cofetel?

Administrar un bien del Estado implica que no se debe tener una autonomía respecto a éste como lo tienen otros organismos, debe haber una estrecha colaboración aunque tenga autonomía técnica.

La pregunta es autonomía respecto a quién. ¿Por qué la obsesión que sea respecto del Estado? ¿Qué hay de partidos políticos? ¿Qué hay de regulados? A mí si me preguntas por quién prefiero que esté, entre comillas, controlada la Cofetel, me inclino profundamente por el Estado, y no por partidos políticos o regulados.

Una garantía de independencia es que la Cofetel funcione efectivamente como un cuerpo colegiado. Hablamos como si hubiéramos perdido la autonomía de una institución añejísima y no nos preguntamos si la comisión es transparente, si el marco normativo con el que funciona es el adecuado, si el reglamento interno es el mejor, si tienen o no tienen que ser televisadas las sesiones del pleno, si es fácil encontrar el desarrollo de un tema dentro de la institución.

Suena a que tus prioridades son organizacionales…

Las salas sustantivas le reportan al presidente, no al pleno de la Cofetel. Las áreas de apoyo, como comunicación social, enlace internacional, y administrativa también le reportan sólo al presidente. Es una disyuntiva complicada, soy un comisionado más, y la discusión está volcada hacia el presidente. Vamos modificando la estructura, hagámosla colegiada, démosle más poder a los comisionados. Un comisionado tiene un director general y dos directores de área, tres personas; y del presidente, 595 personas. Si yo resulto electo presidente el miércoles 7 de julio, yo por mí encantado, pero no es lo mejor para la Comisión.

¿Concretamente qué quieres modificar?

Dar más poder a comisionados; repartir temáticamente los temas, sin que se conviertan en feudos; y meter una auditoria, sin tener acusaciones contra nadie, es importante mandar un mensaje claro a la organización de que alguien los está vigilando, y pienso en una consultoría en seguridad.

¿Estarías a favor de desaparecer la Subsecretaría de Comunicaciones y trasladar todas sus facultades a la Cofetel?

No todas las facultades. La parte de cobertura social tiene que seguir funcionando en la subsecretaría, toda la parte de grandes líneas de política pública tendrían que seguir ahí también. Fuera de eso, la Cofetel debe tener facultades plenas en materia de radiodifusión y en la parte más administrativa, como en concesiones, refrendos y licitaciones. Además, no está mal tener un sistema de balances. La subsecretaría debe permanecer.

¿Entiendes que ante la opinión pública eres una especie de caja vacía cuya única referencia es tu cercanía con Molinar Horcasitas?

Mi cercanía con Molinar es incuestionable, innegable y además estoy orgulloso de ella.

¿Cuál es tu papel en Cofetel dada esa cercanía?

Es un costo que me he buscado y que tendré que pagar, pero es un costo del que me siento orgulloso. Pero eso no me inhibe a dar batallas. Por ejemplo, el presupuesto de la comisión no radica en la comisión, para abrir una plaza tengo que pedir permiso en la SCT y en la SHCP. La agenda de ambas instituciones está alineada, pero la Cofetel debe ampliar su autonomía operacional.

¿Cuál es y será tu relación con los regulados?

Muy cómoda. No va a durar mucho. Nunca he estado en la nómina de ninguno, saben que soy un cuate incorruptible, esta casa que ves, después de 15 años, la sigo debiendo.

¿Cuál es tu lectura del sector?

Prefiero no dártela, no ahorita [guarda silencio 10 segundos]. Bueno, adelanto algunas cosas. Me parece un sector al que le falta competitividad, mucha competencia; le falta diversidad. En fin, tiene muchísimos de los vicios que generan las prácticas monopólicas u oligopólicas. Me parece un sector que le ha apostado mucho al status quo y poco al futuro. Me parece un sector que no ha sido responsable con el poder que tiene.

Déjame reformular, ¿qué esta mal en el sector y sí está en manos de la Cofetel modificar?

Unilateralmente, nada. Todos los procesos están compartidos por partes iguales entre la comisión y la secretaría. Y una vez salidas de Cofetel, las decisiones pueden ser impugnadas ante el judicial por un regulado.

OK, te doy un ejemplo concreto, ¿qué puede hacer Cofetel en el tema de tarifas de interconexión?

La Cofetel es un eslabón en el sector, no la última palabra. Hay acuerdos a la baja, pero son aún insuficientes.

Me da la impresión de que el consumidor no está en ningún lado…

Alguna vez me preguntaron cuál era mi puesto ideal y dije procurador del consumidor, soy un enfermo de los derechos del consumidor. Aplaudo la aprobación de acciones colectivas, aunque tengo mucho más claro su efecto en el sector Salud que en el sector Telecomunicaciones.

Cambio un poco de tema, ¿por qué si hay 24 hilos en la red de CFE, sólo se licitaron dos?

Hay 24 y hay una inquietud por parte de la CFE, justa y legítima, respecto a la seguridad de la red misma, en ese sentido fue un paso prudente. Entiendo que hay temas sindicales de por medio que se han resuelto también. Creo que dejar los hilos sin utilizar es un desperdicio, pero hay que atender a las inquietudes legítimas de otros actores. Y por lo pronto habrá que ver el efecto que tendrá la licitación de estos dos hilos en el consumidor y el desarrollo del sector.

¿Qué hay de la subutilización de frecuencias?

Hemos recuperado 140 megahertz, ¿es una buena noticia? No, preferiría que los concesionarios estén usando adecuadamente sus concesiones. La de 2.5 por ejemplo, fue concesionada a una serie de operadores, 63 por ciento a uno solo, y fueron para televisión restringida. Ya puede ser utilizada para telefonía móvil de cuarta generación. Son 190 megahertz que están subutilizados y lo reconoce el propio concesionario.

¿Qué hay de los plazos para que televisoras muden a digital, y se pueda utilizar la de 700 megahertz para otros fines, como el triple-play?

Ahí no hay plazos. Las compañías televisoras tienen un argumento muy sólido, te dicen: Nos podemos mudar en un día, pero una proporción muy pequeña del mercado tiene televisión digital . Se requiere una política industrial que subsidie la mudanza en los hogares a televisiones digitales, y entonces darse un debate sobre los tiempos en los que esto debe darse. Por supuesto, no tengo duda que hacia ahí debemos ir.

Un sector telecomunicaciones que es poco competitivo y que trasladó costos al consumidor, es un sector que inhibe el desarrollo y la reducción de brechas de ingreso, ¿qué se siente tener una posición decisional de tan alto nivel en un sector así?

Se siente padre. Estás entre muchos frentes, y son frentes que verdaderamente tienen puntos en común, es posible llegar a acuerdos. Y donde no, se tendrá que tomar una decisión de Estado. Es complicado, sí, pero va con el encargo y estoy muy emocionado.

Cerrando, ¿cuáles son tus prioridades?

A corto plazo hay que llevar a buen puerto la licitación de 1.7 y 1.9, es vital; y organizar la de 3.5. Aumentar sustancialmente la infraestructura de este país, todo lo que empuje para allá será prioridad mía, porque lleva a más oferentes y mejores precios. Es decir, al beneficio de consumidores.

Otra prioridad es la certeza jurídica. Por ejemplo, los regulados tienen rezagos en prórrogas y refrendos de hasta 5 años; esto implica que no tienen incentivos para invertir a largo plazo, porque no tienen certeza sobre mantenimiento de sus licencias. Hay que trabajar fuertemente en la parte normativa.

Finalmente, en este debate no podemos perder de vista al consumidor, debe ser un actor.

Y por supuesto, la parte organizacional que te mencioné al principio, de ahí se derivan muchas cosas.

¿Qué te gustaría ver en el sector en 8 años, cuando concluyas tu mandato?

Para 2018 me gustaría que hubiera 200 millones de celulares, que tuviéramos televisión en 19 millones de telehogares, me gustaría que ver a comunidades indígenas y rurales conectadas al conocimiento, me gustaría ver una competencia atroz entre operadores, me gustaría ver muchas opciones por cada servicio ofrecido, me gustaría ver una autoridad muy clara en sus facultades, me gustaría ver una ley muy clara en términos de contenidos.