La Corte Suprema de Estados Unidos decidió este martes que el gigante automotor alemán Daimler AG no puede ser responsabilizado ante la ley estadounidense por las "supuestas" violaciones a los derechos humanos cometidas por su filial Mercedes en argentina durante la dictadura.

"Daimler no es susceptible de ser sometida a juicio en California por daños supuestamente causados por conductas de MB (Mercedes Benz) Argentina que tuvieron lugar enteramente fuera de Estados Unidos", determinó la corte.

Un grupo de extrabajadores de la filial argentina de Mercedes Benz había presentado una demanda en la que acusaba a la empresa de complicidad en la detención y posterior desaparición de 14 empleados en 1977, a los que la dirección de la compañía identificó como agitadores.

Los responsables por la demanda habían denunciado también que los agentes policiales a cargo de los arrestos fueron posteriormente empleados por Mercedes como jefes se seguridad para cubrir sus actos.

El proceso para investigar en Estados Unidos la responsabilidad de Mercedes Benz en la desaparición de sus propios empleados en Argentina ya fue rechazada por dos tribunales estadounidenses, la última vez en 2009.

No obstante, un tribunal de Apelaciones de California anuló esas decisiones anteriores y remitió el legajo a al máximo tribunal de justicia de Estados Unidos.

Los demandantes invocaban dos leyes estadounidenses para obtener daños y perjuicios de la casa matriz de Mercedes: la ley de protección de víctimas de torturas (TVPA) y un viejo texto de hace más de dos siglos, conocido como "Estatuto de Agravios" (Alien Tort Statue, ATS), que autoriza a los extranjeros a demandar en los tribunales estadounidenses por cuestiones relacionadas con la violación del derecho internacional.

Conocida por su benevolencia con el mundo empresarial, la Corte Suprema, de mayoría conservadora, ya había examinado la responsabilidad en suelo estadounidense de compañías extranjeras sospechosas de infracciones del derecho internacional cometidas fuera de sus fronteras.

El año pasado los nueve magistrados que forman la Corte otorgaron la razón al gigante petrolífero Shell, acusado de complicidad en las infracciones contra los derechos humanos en Nigeria, y no dio instancia a los demandantes que reclamaban que el grupo holandés-británico respondiera por sus actos en Estados Unidos.

En octubre pasado, la Corte Suprema estadounidense había realizado una sesión de audiencias donde las dos partes tuvieron la oportunidad de defender sus puntos de vista con relación a la denuncia contra Daimler AG.

Kevin Russell, abogado de los familiares de los empleados desaparecidos, alegó en esa oportunidad que Daimler AG posee en California una filial, Mercedes Benz-USA, y ello bastaría para determinar la competencia de los tribunales estadounidenses para analizar el caso.

En contrapartida, Thomas Dupree, uno de los letrados defensores de la empresa alemana, dijo ante la corte que "este caso no tiene nada que ver con Estados Unidos".

Los hechos, alegó, "ocurrieron en Argentina. Desde el primer día buscamos demostrar que no hay razón para procesar a Daimler".

Los alegatos no parecieron sensibilizar a los jueces. El togado conservador Antonin Scalia llegó a preguntar en voz alta: "íPor qué debemos tratar este caso a nivel federal?"

Pocos después de conocerse la sentencia de la corte estadounidense, la sede la empresa en Stuttgart emitió una nota donde expresó sentirse "satisfecha" con la decisión, por considerar que "cierra este largo litigio".

Además, "siempre hemos considerado que las acusaciones no tenían fundamento", afirmó una vocera de la empresa.

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