Los gobiernos de México, Canadá y Corea del Sur cuestionaron la justificación de “seguridad nacional” por la cual Estados Unidos analiza aumentar aranceles a sus importaciones de transformadores eléctricos y productos relacionados.

Este caso tiene un paralelismo con los aranceles a las importaciones de acero y aluminio que impuso Estados Unidos a varias naciones en 2018 y por los cuales enfrentó represalias, dado que se establecerían bajo la Sección 232, una herramienta unilateral que el gobierno estadounidense usa cuando considera que hay una amenaza de dañar la seguridad nacional.

En sendos comunicados al Departamento de Comercio, los gobiernos de esas tres naciones argumentaron que no existe una afectación en tal sentido por sus ventas al mercado estadounidense.

En total, las compras de Estados Unidos de esos productos sumaron 3,460 millones de dólares en 2019, teniendo como principal proveedor a México, seguido de otros países como Canadá, China, Alemania y Corea del Sur.

“Las restricciones a las importaciones de transformadores eléctricos y partes relacionadas desde Canadá no son la solución a ningún riesgo de seguridad nacional percibido”, argumentó el gobierno canadiense.

Por su parte, el gobierno de Corea del Sur expuso que el uso cada vez mayor de los procedimientos de la Sección 232 plantea preguntas sobre el propósito previsto de estas medidas, ya que estos productos no parecen estar directamente relacionados con cuestiones de seguridad nacional.

“Además, el resultado de las investigaciones del Departamento puede tener un impacto amplio en el comercio mediante la imposición de derechos. En consecuencia, el gobierno coreano solicita que el Departamento evalúe cuidadosamente y centre su investigación en preocupaciones genuinas de seguridad nacional y se abstenga de usar tales investigaciones como un medio para imponer barreras comerciales basadas en consideraciones comerciales”, instó.

Por último, el gobierno de México alentó a Estados Unidos a realizar esta investigación de manera coherente con sus obligaciones internacionales, incluida la Organización Mundial del Comercio, “para evitar resultados injustos e inconsistentes en detrimento de los flujos comerciales entre nuestros países”.

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