Pemex denunció un boicot a sus instalaciones estratégicas en Tamaulipas y Nuevo León por parte del crimen organizado, con pérdidas diarias por 2 millones 80,000 pesos diarios. El director de Pemex, Juan José Suárez Coppel, informó además que cinco funcionarios de la zona de Burgos han sido secuestrados por parte de grupos delictivos.

Durante su comparecencia ante legisladores de la Comisión Permanente del Congreso de la Unión, el director de Pemex confirmó que uno de los pozos de la Cuenca de Burgos, el Gigante Uno, en Nueva Ciudad Guerrero, Tamaulipas (donde se genera gas líquido no asociado, que el crimen organizado roba y revende a empresas gasolineras del área), operan grupos delictivos para impedir el paso de los trabajadores de Pemex.

Durante la comparecencia, el director de Pemex Exploración y Producción, Carlos Morales Gil, reconoció que la delincuencia ha dificultado la operación de pozos.

Sin embargo, dijo que los delincuentes no toman las instalaciones, pero sí han llegado a impedir el paso a trabajadores. Incluso se ha privado de la libertad a algunas personas en el caso de Pemex, hay cinco personas que tienen ya más de un mes que no se tiene noticias de ellas , enfatizó. Añadió que dos trabajadores de la empresa PEC Petrol, que trabaja para Pemex, habían sido secuestrados.

En entrevista posterior, Suárez Coppel dijo que Pemex trabaja con el Ejército y la Marina para reforzar las medidas de seguridad en la zona y demandó al Senado descongelar la minuta aprobada por los diputados para elevar las sanciones penales contra robo de combustible.

Morales aseguró que las pérdidas por la dificultad de operar los pozos es de 30 a 40 millones de pies cúbicos por día, lo que representa más de 2 millones 80,000 pesos diarios, si se toma en cuenta que cada millar de metros cúbicos equivale a 4 dólares.

Roban y venden barato

El crimen organizado, que robó los condensados del gas natural de Pemex provenientes de la Cuenca de Burgos, comercializó este energético en Texas a 1 dólar por barril, lo que permitió el enriquecimiento ilícito de empresas estadounidenses en un entorno de precio altos del petróleo, mismos que superaban los 80 dólares por barril de crudo.

Las empresas que se beneficiaron de esta actividad fueron: Continental Fuels, Importadora Exportadora, Valley Fuels, Ygriega Energy Company d/b/a, e Y Oil and Gas, de acuerdo con la demanda realizada por la paraestatal en EU.

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