Las importaciones de granos y oleaginosas de México sumaron 7,055 millones de dólares de enero a octubre de 2012, un alza interanual de 29.9%, de acuerdo con cifras del Grupo Consultor de Mercados Agrícolas (GCMA).

En términos de volumen, estas compras llegaron a 25 millones 187,000 toneladas, lo que representó un incremento de 21% frente a los primeros 10 meses de 2011.

La diferencia entre una y otra tasas refleja el incremento de los precios internacionales de las materias primas agrícolas, lo que ha dado pie a expresiones de preocupación por parte del Banco de México dado sus efectos en la compra de alimentos para población y en la inflación general.

El producto con mayor valor de importación fue el maíz, al registrar compras por 2,778 millones de dólares en el acumulado a octubre, un incremento interanual de 28.2 por ciento.

Le siguió el complejo de soya, cuyas adquisiciones externas ascendieron a 2,080 millones de dólares, un aumento de 27.3, a tasa anual, y luego las de trigo, que totalizaron 1,488 millones de dólares y escalaron 44.8 por ciento.

Las compras de maíz, trigo y soya registran un importante crecimiento respecto al año anterior, en conjunto acumulan 18.5 millones de toneladas , dijo Juan Carlos Anaya, director general del GCMA.

Las importaciones de semilla de canola fueron por 1,239 millones de dólares y se elevaron así 74.4%, en comparación al periodo enero-octubre del año pasado.

Aunque con un menor monto, las importaciones de trigo se dispararon 242% a tasa interanual, para alcanzar 267 millones de dólares.

Con esas tendencias en los precios y en las importaciones, la Secretaría de Economía puso en vigor la semana pasada un programa de apertura comercial que abarca 315 productos agropecuarios, de modo que recortará de 21.7 a 14.2% el arancel promedio aplicado a las importaciones del sector.

El Centro de Estudios de las Finanzas Públicas (CEFP) de la Cámara de Diputados reveló que de enero de 2007 a octubre de 2012, el precio promedio de alimentos básicos como maíz, frijol y arroz creció más de 60 por ciento.

Esta tendencia alcista contrastó con el comportamiento del Salario Promedio Mínimo General vigente, que aumentó 23.8%, en términos nominales durante el mismo periodo.

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