Más de 90% de las actividades productivas en México no usan la tecnología, no tienen acceso a internet ni poseen computadoras, de modo que, si el país acelera la incorporación de la digitalización y automatización en su vida diaria, su crecimiento económico anual podría aumentar 3 puntos porcentuales más, además de desarrollar talentos, coincidieron especialistas del sector privado. Es por esto que sugieren que el gobierno apueste por una política industrial de largo plazo.

La presencia de la pandemia del Covid-19 vino a provocar un golpe financiero internacional llevando las economías a caer en recesión económica, y México no es la excepción, en donde se frenó el incipiente paso de la revolución industrial 4.0 en el país, al carecer de una política industrial, un presupuesto destinado a la tecnología e innovación, así como la vinculación de la educación con la empresa, sostuvo José Luis de la Cruz, presidente de la Comisión de Estudios Económicos de la Concamin.

Para la Concamin, resulta prioritario que el sistema educativo cuente con planes de estudio dirigidos al desarrollo digital, lo que derivaría en elevar el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) en 3 puntos porcentuales, que se sumarían a los 2 puntos promedio que registra la economía mexicana y alcanzar 5 puntos porcentuales.

Con este resultado se podrían generar 35,000 millones de dólares anuales y crear 600,000 empleos adicionales a los generados.

México es un país manufacturero y su valor económico no es de los mejores, por lo que tiene que entrar a la manufactura digital en todos sus procesos industriales, afirmó el director general de la Hannover Fairs México, Bernd Rohde.

En México, la Industria 4.0 ha acrecentado la necesidad de contar con una política industrial con una visión integral y de largo plazo, basada en fortalecimiento de los encadenamientos productivos de sectores estratégicos y el aumento del contenido nacional, que facilite la diversificación de mercados e impulse la competitividad.

Así lo señaló Guillermo Gonzalo Castellá, director y representante de la Oficina Regional de ONUDI en México, al puntualizar que México requiere más innovación y tecnologías para enfrentar los rezagos que generó el Covid-19.

Industrial Transformation México (ITM) 2020 ofrece una excelente oportunidad para que los actores estratégicos del sector industrial, los gobiernos y las instituciones académicas en México, generen las sinergias que la transformación hacia la industria del futuro demanda, ahora más que nunca.

La estrategia para salir de la recesión económica involucra nuevas tecnologías y nuevos sistemas de producción automatizados que eleven la productividad, lo que muestra la necesidad imperiosa de atender el tema, consideró De la Cruz.

La industria aglutinada en la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin) sigue “al pie del cañón” para impulsar la agenda de la industria 4.0, y después de la alianza con Alemania y Francia, quienes están comprometidos con los temas de la industria del futuro, ahora se busca tener acercamiento de agenda con el gobierno federal, porque “hoy más que nunca es necesaria”.

Francisco Cervantes, presidente de los industriales del país, afirmó que la Concamin es pieza indispensable de la reactivación económica del país, ya que engloba a 124 cámaras y asociaciones, representa a 1.2 millones de empresas, 42 millones de empleos formales, el 35% del PIB y 90% de las exportaciones.

Ante la coyuntura económica y de salud, el representante industrial sostuvo que es prioritario establecer una política industrial de largo plazo, con visión incluyente, que privilegie el crecimiento económico a partir de sectores estratégicos, además de que fortalezca el mercado interno con inclusión social y adopte a la Industria 4.0, ya no como una opción, sino como una necesidad.

Un futuro prometedor

A decir del economista José Luis de la Cruz, México tiene el reto de identificar los elementos que son imprescindibles dentro de la revolución industrial, si es que quiere tener éxito en la economía de hoy y la del futuro.

“México debe darse cuenta que la industria 4.0 tiene el objetivo de cómo lograr que tu sistema productivo incorpore procesos tecnológicos a su vida diaria. Ese es un primer desafío para nuestro país, que lo vivan y lo incorporen, que una mayor proporción de empresas utilicen la tecnología; en un segundo bloque es ser los innovadores, trabajar en donde se puede ser competitivo como lo son rubros electrónicos, de cómputo, automotriz, aeronáutico y la robótica, la mecatrónica y mejorar la infraestructura de las telecomunicaciones”, definió el también director del IDIC.

La tercera fase para el país son los procesos de adaptación de las nuevas tecnologías para luego innovar, en la que se trabaje en elementos que permitan tener impacto en el resto de la industria, como es la química en la biotecnología, bioelectrónica y progreso de software, entre otros.