Para obtener una mayor transparencia del gasto público, la Coparmex plantea establecer reglas claras de operación y condicionamientos generales a los gobiernos estatales para acceder a los recursos, así como lograr una responsabilidad fiscal, planeación de los proyectos y eficiencia operativa.

Gustavo de Hoyos, presidente de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) afirmó que el Ramo 23 se ha convertido en un espacio creciente de discrecionalidad en el gasto público, generando graves distorsiones, entre ellas uso de instrumento de control político del gobierno federal sobre los gobiernos estatales; el ejercicio presupuestal con inspiración político-electoral y erosiona el equilibrio en las finanzas públicas porque permite endeudamientos inoperantes para los gobiernos federal y locales.

A través de la Señal Coparmex, el líder patronal refirió que el gasto que se ejerce mediante el Ramo 23 “es muy cuantioso y creciente”. En 2017, tuvo un incremento seis veces mayor que el  incremento del gasto en educación.

De Hoyos propuso regular con mayor contundencia el destino de los ingresos excedentes y las reasignaciones presupuestales. Así como dotarse al Congreso de capacidad y facultades técnicas para cuestionar a la Secretaría de Hacienda, “si bien puede revisar y debatir, no tiene esta posibilidad”.

El Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) es el documento de política económica de mayor complejidad en su proceso de gestación.

“Es producto de un proceso de debate y negociación en el que las fuerzas políticas establecen las prioridades de la acción gubernamental y asignan recursos públicos en cada rubro para su ejecución”, dijo.        

Una regulación inteligente del Ramo 23 debe ser una prioridad, apuntó.