La inclusión del tema salarial  en la regla de origen automotriz  queda “fuera de lugar” para la industria mexicana, porque de entrada implicaría perder 60% de la producción de automotores en el país y daría pauta a que “se abra la caja de pandora” en otros sectores competitivos para México, como el agropecuario o eléctrico.

De acuerdo con fuentes del sector empresarial allegadas a la negociación del TLCAN 2.0, el solo hecho de aceptar la propuesta de Estados Unidos de producir un determinado porcentaje del vehículo en zonas con sueldos a trabajadores de 16 dólares por hora llevaría a perder empleos, pues al tratar de alcanzar una condición así, primero se tendría que robotizar la producción que implicaría desemplear a trabajadores automotrices. “Eso, es inviable”, explicaron a El Economista.

El miércoles pasado, el secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, planteó que alrededor de 35 o 40% de un componente automotriz podría ser hecho en una zona de América del Norte donde se pague un salario de 16 dólares por ahora.

Guajardo lanzó la propuesta de que el tema salarial se incluyera sólo para partes y componentes de alta sofisticación como es el software, o empleados de investigación y desarrollo.

“El tema laboral sigue siendo parte de la negociación, tenemos asimetrías de las propias economías (en México y EU); los costos laborales no sólo son los que implica el salario mínimo mismo sino los costos añadidos que la economía requiere en capacitación y seguridad o tecnologías que nuestro país apenas va desarrollando”, sostuvo el presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE), Juan Pablo Castañón.

Abundó que la negociación entre México y Estados Unidos va enfocada a lograr una integración regional y no atentar contra los empleos generados, sino ser atractivos y competitivos para atraer nuevas inversiones.

José Manuel López, presidente de la Concanaco, comentó que el ambiente durante la negociación bilateral es que las pretensiones de EU se han disminuido con alternativas que México ha puesto en la mesa del TLCAN, que quizá se sustituyan, pero no hay un acuerdo aún.

“No hay acuerdo entre lo que pide EU, y México está dispuesto a aceptar, ya se han flexibilizado las posiciones estadounidenses, que está ligado no solamente al porcentaje de contenido nacional, tiene otro componente en el sector automotriz, que sean en lugares de salarios de 16 dólares, de salarios más altos que los actualmente hay en nuestro país, entonces al disminuir los porcentajes de contenido nacional, la diferenciación va siendo menor, por eso decimos que no están distantes las dos posturas y con flexibilidad”, destacó en entrevista.

CAMBIO INTEGRAL EN ACERO

México está dispuesto a suavizar en el contenido de origen sobre productos intensivos de acero, como lo son motores, electrónicos, bombas, herramientas, entre otras 150 partes industriales del vehículo, y en lugar  de que se imponga el uso de 70% de contenido nacional estadounidense de acero en las partes y componentes del vehículo, se reduzca a 65% por un contenido regional.

El tema del acero es muy sensible para Estados Unidos, dijo una fuente empresarial, por eso se consulta con la industria mexicana para dar flexibilidad y destrabar la negociación de la regla de origen automotriz, “porque queremos salir bien librados”.