La guerra arancelaria entre Estados Unidos y China tendrá como gran perdedor a los consumidores, ya que los precios de ciertos productos podrían presentar incrementos, lo que impactaría directamente a sus bolsillos, coincidieron especialistas consultados por El Economista.

“Es una guerra en donde todos pierden porque, como pasa en cualquier mercado, cuando se da una guerra de precios y, aunque ésta es de aranceles, se puede traducir, se puede analizar como una disputa de precios, el impacto que tiene sobre el consumidor gira en torno al precio que tiene porque el cliente termina pagando más”, explicó Leticia Armenta, profesora investigadora del Tecnológico de Monterrey.

“Si cerrara la economía, al quitarle las opciones que nos da el comercio, el que podamos comprar productos hechos en México, en Estados Unidos, China, porque el consumo tiene una amplia bandeja de posibilidades, al bloquearla lo que ocurre es que los precios se elevan y afecta nuestro bienestar económico, porque a lo mejor si tenemos un presupuesto para algo, puede que se incremente su costo al doble o el triple”, agregó Jorge Sánchez Tello, director del programa de investigación aplicada de la Fundación de Estudios Financieros (Fundef).

Ambos expertos dijeron que esta disputa entre las dos más grandes economías mundiales resultaría afectando a México, pues las medidas de proteccionismo que se están implementando podrían generar el despido de mucha gente, al complicarse la exportación de productos mexicanos.

“Ya no podría exportar muchas cosas a EU, muchas empresas van a dejar de contratar gente e incluso las pueden despedir. Si ya no vamos a vender a EU y nos quedamos solamente con lo que vendamos en México, vamos a tener que despedir gente en el caso de que esta guerra comercial se acelere e incluso a México lo puedan castigar con algún tipo de impuesto entre esta disputa”, indicó Sánchez Tello.

“Lo que observo es que le da un daño hacia la economía mexicana, si nosotros fuéramos capaces de convertirnos en sustitutos de China o de algunas de estas industrias que generan los bienes que proveen para los EU, habría una ventana de oportunidad para nuestros productos; sin embargo, sabemos que no es inmediato lograr convertirse en este proveedor sustituto”, consideró Leticia Armenta.

Por otro lado, el especialista de la Fundef comentó que el hecho de que el país pudiera quedar libre de aranceles por parte de Estados Unidos podría ser aprovechado por otras naciones para introducir sus productos vía México, aunque destacó que esto sería perjudicial, pues es posible que la administración del presidente Donald Trump le aplicará algún tipo de sanción.

Asimismo, la catedrática comentó que el hecho de que la excepción de aranceles sea temporal se debe a las negociaciones como la del Tratado de Libre Comercio con América del Norte (TLCAN), que va por su octava ronda.

“El hecho de haberla hecho temporal tiene que ver justamente con que las otras negociaciones, con los otros países, particularmente China, estaban apenas abriéndose, a mí me parece que es un interés común, no solamente es para México, sino EU también está interesado en mantener esa condición”, declaró.

En ese sentido, Sánchez Tello mencionó que, si se llegara a eximir a México de pagar impuestos a las exportaciones que haga al vecino del norte, se podría tomar como una buena señal hacia lo que suceda con el TLCAN. Pero en caso de que no sea así también se tienen las facultades necesarias para reaccionar a tal situación.

“México tiene las herramientas para subir algún tipo de impuesto hacia el acero o alguna otra cosa, creo que el secretario de economía, Ildefonso Guajardo, lo ha dejado muy claro junto con el Consejo Coordinador Empresarial de que, si Estados Unidos se pone hostil, México también tiene la facultad para castigar de cierta forma algún producto de ellos”, argumentó.

erik.paez@eleconomista.mx