La producción industrial observó en noviembre el mayor descenso anual desde septiembre de 2016, alcanzando una caída de 1.6% en cifras ajustadas por efectos estacionales. La baja más pronunciada en construcción y una desaceleración en la industria manufacturera durante el mismo periodo, destacan como los factores que lastraron a la industria.

Mientras la construcción, con una disminución anual de 5.2%, enmarcó la mayor pérdida para el sector en poco más de cuatro años, la producción manufacturera también perdió fuerza al reportan un alza de 2.2% en el último año, el avance más moderado en 13 meses según informó el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Se advierte que la estrategia de austeridad por parte de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) ha tenido como consecuencia un recorte en el gasto destinado a obras públicas, lo que se confirma con el descenso de 6.6% en la producción de obras de ingeniería civil durante el penúltimo mes del año. Con dicha variación este tipo de construcción acumula 20 meses en terreno negativo.

Sumado al freno a la construcción pública, la construcción sufrió una caída en su segmento más importante: la edificación. Este tipo de obras, que han sido frenadas presumiblemente por la incertidumbre respecto a la permanencia de Estados Unidos en el TLCAN y la volatilidad cambiaria en que ha derivado, representan cerca del 50% del valor de producción del sector. Como resultado, las obras de edificación perdieron 6.4% en noviembre, enmarcando la mayor contracción para el rubro en siete meses.

Además de ello, la minería logró hilar tres años y medio en terreno negativo, afectada sobre todo por los descensos en la plataforma de producción petrolera. En comparación con 2016 la industria minera redujo su producción en 8.5 por ciento.

En este sentido, se puede observar que la crisis en el sector petrolero ha extendido sus efectos al sector manufacturero, ya que la fabricación de productos derivados del petróleo y del carbón destacó como la rama que más perdió en producción al cierre de noviembre.

Por el contrario, las actividades orientadas a la generación y distribución de gas, electricidad y agua figuraron como el elemento que impulsó a la industria mexicana, ya que aumentaron 2.9% en el último año, cifra que representa la mayor expansión para el segmento en dos años.

Pese al panorama adverso que se percibe para industria mexicana en el momento actual, Alejandro Cervantes, economista Senior de Banorte, adelantó que se esperan mejores meses tanto para la construcción como para la manufactura.

En el primer caso, se prevé que la construcción sea favorecida a nivel estatal y municipal una vez iniciadas las campañas políticas de 2018, mientras que para el sector manufacturero afirmó que “la demanda externa –particularmente de Estados Unidos- por productos manufactureros mexicanos ha aumentado tras la depreciación del peso, lo cual tendrá un impacto positivo sobre la producción manufacturera mexicana”.

erp