En abril, el valor generado por la construcción de capital privado registró una caída de 0.73% a tasa anual, ligando 10 meses consecutivos sin conseguir salir de los números rojos. Durante este periodo la caída más pronunciada se presentó en septiembre del 2017 (8.04%), de acuerdo con datos del Inegi (Instituto Nacional de Estadística y Geografía).

La caída anual se explica debido a que en la capital del país y en el territorio neolense volvieron a caer de manera importante las obras privadas y los crecimientos del territorio tapatío y mexiquense fueron marginales y son éstas las cuatro entidades con mayor valor en el total nacional.

Analistas han comentado que en algunos estados los incrementos de precios de insumos esenciales para la construcción afectan de manera más pronunciada, como en Nuevo León y en la Ciudad de México, produciendo que disminuya de manera importante el nivel de obras privadas y por consecuencia el valor generado por las mismas.

El valor de la obra privada en términos reales presentó variaciones negativas en la mitad de las entidades federativas del país y en 13 de ellas la caída fue a doble dígito: Tlaxcala (58.69%), Guerrero (52.54%), Campeche (46.52%), Puebla (40.10%), Morelos (40.05%), Querétaro (38.38%), Chiapas (37.92%), Coahuila (29.18%), Durango (29.14%), Sonora (21.52%), Nuevo León (15.30%), Sinaloa (12.19%), Colima (10.78%), Hidalgo (8.76%), Tamaulipas (7.77%), Ciudad de México (3.85 por ciento).

En marzo del 2018, Kristobal Meléndez Aguilar, analista del Centro de Investigación Económica y Presupuestaria (CIEP), dijo que esta tendencia negativa de la obra privada se debe principalmente a que el sector se contrajo por el cambio de modelo de vivienda que se presentó este sexenio; el modelo anterior impulsaba casas de interés social, mientras que el nuevo modelo promueve la construcción de inmuebles de mayor valor para clase media, por lo que muchas empresas especializadas en el modelo anterior quebraron.

Sin embargo, para el cuarto mes del año en curso se presentó una caída menos pronunciada que en meses anteriores, lo que refleja una recuperación de las obras privadas, las cuales se acercan un poco más a las cifras positivas.

Querétaro es el estado que sumó más caídas consecutivas, desde abril del año pasado el valor generado en la entidad proveniente de obras privadas ha registrado disminuciones. En lo que va del año en curso su reducción más significativa fue en enero (46.25 por ciento).

En abril del año en curso, Chiapas y Tlaxcala hilaron casi un año siguiendo una tendencia a la baja. Desde que comenzó este año, las reducciones más pronunciadas fueron de 51.86% en enero (Chiapas) y 83.79% en febrero (Sonora).

En el territorio sonorense se presentaron cifras negativas desde julio del año pasado. En lo que va de el 2018, la caída más importante fue de 21.52 por ciento.

Otra de las entidades en las que la construcción de capital privado sigue sin poder recuperarse fue Guerrero, que en abril del año en curso ligó nueve meses en picada. Considerando el año en curso, enero registró la caída más pronunciada (58.99 por ciento).

Las recuperaciones y los estables

Algunos estados de la república sí lograron salir de los números rojos en el cuarto mes del año; Chihuahua había presentado caídas desde marzo del 2017 y en abril de este año registró una recuperación de 0.04%, en Guanajuato, después de cinco meses, el valor generado en la entidad por obras privadas creció 1.79%, el territorio potosino registró un aumento de 12.81% luego de siete meses a la baja.

Otras entidades han mostrado un buen comportamiento durante los últimos meses; en Baja California Sur se ligaron 22 meses con variaciones anuales positivas, de éstas, la más significativa fue de 346.44% en junio del 2017; en Baja California se mantuvo estable la obra privada durante nueve meses, en los cuales el mayor crecimiento fue de 119.28% y se presentó en febrero del año en curso, por último, en Jalisco no se presentaron caídas durante 8 meses y el incremento más importante fue de 35.42% en noviembre del 2017.

 

ana.garcia@eleconomista.mx