La demanda de gas natural en el país ha crecido exponencialmente desde el año 2000, pasando de 3,900 a 7,600 millones de pies cúbicos diarios (mpcd) al cierre del 2017, con el sector industrial como el mayor consumidor de este combustible, con 54% del total. Como consecuencia, la importación de gas natural a través de ductos se ha triplicado en una década, al pasar de 1,000 mpcd, en el 2010, a casi 5,000 mpcd en el 2017.

El abasto de energía eléctrica en el país se atiende —en su mayor parte— a través de la generación en centrales que utilizan combustibles fósiles, como el gas natural. Desde hace más de 10 años se comenzó un plan de desarrollo de infraestructura de energía, el cual ahora, con el nuevo gobierno, está bajo escrutinio público.

El crecimiento en la oferta de gas natural no hubiera sido posible sin infraestructura energética, la cual se ha acrecentado en los últimos años con la participación de empresas que han apalancado este crecimiento a través de la inversión directa en este tipo de proyectos, y el costo de detener el abasto y —como consecuencia— el desarrollo económico a través de litigios internacional, es creciente para el país.

En ese contexto se inscribe el conflicto que la CFE emprendió contra empresas que tienen contratos para transportar gas natural, y de acuerdo con analistas energéticos y especialistas legales, podría tener consecuencias que el gobierno federal no está vislumbrando, pues consideran que la CFE tiene escasas oportunidades de ganar un juicio internacional para anular cláusulas de los contratos con cuatro empresas, firmados bajo estricta legalidad y condiciones que la CFE definió.

“La CFE no está considerando el beneficio en el mediano plazo que traería para la empresa el continuar con el plan de reconversión de sus plantas de generación eléctrica y la construcción de nuevas plantas, para que éstas utilicen gas natural en lugar de otros combustibles mucho más costosos y contaminantes, como carbón, combustóleo y diésel”, coinciden especialistas energéticos y financieros que participan en el sector.

En los estados donde se utiliza gas natural para los procesos industriales aumenta el valor de las manufacturas como porcentaje del PIB, por ejemplo, en Coahuila ese porcentaje representa 38.8%, mientras que en Oaxaca es sólo 10.13 por ciento.

El gas natural se usa, además de la generación eléctrica, en muchos procesos productivos del sector industrial como insumo o combustible, logrando reducciones de hasta 40% los costos de producción de empresas manufactureras, lo cual representa una oportunidad que incentiva el desarrollo de ese sector en México.

Actualmente, el precio del gas natural en Estados Unidos, específicamente en la cuenca de Waha, en Texas, es menor comparado con otras regiones de ese país e incluso con otras partes del mundo. Entre el 2016 y el 2018, el precio promedio del gas natural en Waha fue de 2.19 dólares por millón de BTU, y actualmente está por debajo de 1 dólar. En los dos años anteriores, por ejemplo el precio por millón de BTU en Ontario, Canadá, era de 2.97 dólares; en Rusia, 5.99 dólares; en Europa, 8.05 dólares y en Asia 8.34 dólares.

La intención de la CFE y del gobierno federal parecía ser aprovechar estos precios tan competitivos, hasta que la empresa del Estado decidió emprender una estrategia de confrontación con empresas participantes en contratos para abastecer el gas natural, como Carso, Fermaca, IEnova y TC Energía.

Un arbitraje puede extenderse por varios años, con impacto en el mediano plazo para la confianza de los inversionistas, menores fuentes de empleo, crecimiento del país y, por ende, afectando el riesgo país; en el corto plazo se reflejaría en tarifas eléctricas para consumidor final e industriales.