La recesión ya impactó en la generación de empleos en la actividad industrial, lo que contrasta con la creación de trabajos en el sector comercio, que aporta menos valor a la actividad económica, afirmó la Confederación de Cámaras Industriales (Concamin).

De acuerdo con el informe del Instituto para el Desarrollo Industrial y el Crecimiento (IDIC), “la recesión en que se encuentra el área industrial ya comenzó a impactar en el empleo”, pues el sector de la construcción perdió 117,000 puestos laborales, el de la extracción y de electricidad 14,500; mientras el de comunicación y transportes 13,400 de plazas, aunque en la industria manufacturera se observó una recuperación.

En contraste, se han generado nuevas plazas de trabajo en los sectores de comercio, en donde se emplearon a 597,000 personas y en el restaurantero y de alojamiento temporal, a 384,000 personas, aunque se consideran sectores de bajo valor agregado en cuanto a remuneraciones.

La Concamin que dirige Francisco Cervantes urgió considerar la formulación de un acuerdo nacional, con una agenda mínima entre el gobierno, el sector privado, la academia y los sindicatos. “Es indispensable para crear una estrategia integral de fortalecimiento productivo con una perspectiva de inclusión social que permita reducir los rezagos económicos”.

A través de un comunicado, el IDIC aglutinado en la Concamin, expresó que tan sólo en los primeros meses de 2019, el 77% de los empleos en el país se generaron en micronegocios, es decir 926,000 plazas de ocupación se dirigieron a este rubro del total nacional de 1.2 millones.

Consideró que este tipo de establecimientos, al igual que los de toda la industria, deben cuidarse mucho porque la mayoría de las oportunidades laborales se crearon en micronegocios, lo cual está estrechamente relacionado con el sector informal.

Además, las empresas enfrentan una elevada inseguridad, competencia desleal, el acecho de la corrupción, regulación excesiva, falta de financiamiento y una política económica que durante los últimos 40 años se ha caracterizado por centrarse en la estabilización de la macroeconomía, lo que ha descuidado el fortalecimiento de las empresas establecidas en México, sobre todo las micro y pequeñas, pese a que son las mayores generadoras de empleo.