Los mayores avances en materia de diversificación del comercio exterior en México se han dado con China y Japón, donde hemos registrado crecimientos de 180 y 100%, respectivamente, dice Paul Carreño King, director de ProMéxico. La presencia de esos países es creciente en sectores como metalmecánico, eléctrico y agroindustrial, explica: “Asia presenta el mayor potencial de crecimiento, por su dinamismo y porque partimos de niveles que no son muy altos, relativamente”.

“Diversificación implica comercio, inversiones y presencia de las empresas mexicanas”, afirma el funcionario. “El ingrediente clave es el interés de las empresas, al gobierno corresponde apoyar y acompañar. En esto es clave incorporar a las pequeñas y medianas empresas, a ellas van 95% de nuestros recursos. Son las que más necesitan de ProMéxico”.

Partimos de una realidad en la que estamos muy concentrados, dependemos mucho del mercado de América del Norte, explica Carreño; 75% del comercio y 35% de las inversiones viene de Estados Unidos. Era 80 y 46% en el 2012. No ha caído el comercio con Estados Unidos ni la inversión a México, pero ha crecido la de otros países y regiones, incluyendo África y Medio Oriente.

“No hay un porcentaje a partir del cual podemos decir que ya estamos diversificados. Es un proceso, podemos compararlo a la reducción de la dependencia de nuestra economía respecto al petróleo que vivimos hace dos décadas (...) se trata de tener más motores, de tal manera que, si uno falla, estén los otros para compensarlo. En los últimos años, hemos vivido dos momentos que nos alertan del riesgo de depender demasiado de Estados Unidos, el primero fue la crisis del 2008-2009 y luego todo lo que ha pasado desde las elecciones. Esto nos ha sacado de la zona de confort”.

Diversificar tiene que ver con ampliar mercados, pero va más allá de incorporar países a la lista, dice Paulo Carreño, “igualmente importante es hacer que haya exportaciones en sectores que no se han enfocado en la búsqueda de mercados externos. También ahí hay mucho qué hacer, afortunadamente hemos hecho muchas cosas, ha pasado mucho desde que dependíamos del petróleo para generar divisas”.

Si bien, la última palabra en la diversificación la tiene el sector privado, las políticas públicas son cruciales, enfatiza el director de ProMéxico, “están las reformas estructurales y la localización de nuestras oficinas,  75% estaba en Estados Unidos. Teníamos 13 oficinas allí, ahora tenemos 13 en Asia, nueve en Europa Occidental y tres en Medio Oriente”.

ProMéxico ha incorporado a sus tareas, en este sexenio, la promoción de la inversión mexicana en el extranjero, “ha habido cierta controversia, pero nosotros creemos que es complementario con las tareas de promoción de exportaciones y de inversión de otros países en México. El objetivo final es tener relaciones económicas con otros países que sean más profundas, más intensas (...) que hagan más fácil la colaboración. En ese sentido, hemos establecido alianzas con las agencias de Italia, Eslovenia y Portugal”.

Paulo Carreño ha sido, en esta administración, encargado de Marca País en la Presidencia y subsecretario de Relaciones Exteriores. “La gestión de la marca país va de la mano con la promoción”; explica, “la marca país, asociada al Turismo, tiene mucho que ver con el uso estratégico de nuestro patrimonio histórico y cultural. En ProMéxico hay que añadir una dimensión de futuro. Cuenta nuestro pasado, pero sobre todo qué estamos haciendo para proyectarnos hacia adelante, en industria y servicios, por ejemplo”.

De las reformas, la energética y la de telecomunicaciones han sido las más atractivas para los inversionistas extranjeros, “la energética ha generado una ola de interés e inversiones de empresas de Europa. Es importante enfatizar que muchas de esas inversiones se dirigen a proyectos de energías renovables. Esto nos permite apoyar el cumplimiento de otros objetivos de la administración como es la reducción de la dependencia de fuentes de energía fósiles”.

Carreño King estuvo en Davos. Su papel en el Foro Económico Mundial fue doble, en sus propias palabras: “a ProMéxico le corresponde ser una especie de secretaría técnica de la delegación mexicana, coordinar la agenda de las dependencias que asisten, además, este foro es un espacio inmejorable para reunirnos con representantes de empresas que están en México o quieren estar. He tenido reuniones con empresas mineras, marítimas, farmacéuticas. Nos permite saber cómo se sienten y qué podemos hacer para que incrementen sus inversiones en México”.

[email protected]