El volumen del comercio mundial de mercancías siguió creciendo en enero, con 2.6% en comparación con diciembre de 2020, lo que llevó al nivel más alto de comercio mundial desde octubre de 2018, informó la Oficina de Análisis de Política Económica (CPB, por su sigla en inglés) de los Países Bajos.

El crecimiento se explica en gran parte por el alza de las importaciones y exportaciones en China y Asia desarrollada.

Por el contrario, el comercio mostró un escaso crecimiento en Estados Unidos, la zona del euro y los países emergentes de Asia (excluida China).

En cuanto a las exportaciones, a tasas intermensuales, los resultados fueron así: Zona Euro (0.6%), Estados Unidos (-1.0%), Japón (3.3%), China (17.0) y América Latina (-0.3 por ciento).

Para las importaciones, se tuvieron estas tasas: Zona Euro (0.1%), Estados Unidos (0.1%), Japón (2.0%), China (16.4%) y América Latina (7.2 por ciento). En 2020, el brote sin precedentes de Covid-19 afectó gravemente a la economía mundial.

El Fondo Monetario Internacional (FMI) ha bajado continuamente sus pronósticos sobre el crecimiento económico mundial y se prevé que la economía mundial se contraería 4.4% en 2020, que es aproximadamente siete veces la caída en 2009, lo que representa la peor recesión desde la Gran Depresión en la década de 1930.

En Asia, China ha estado liderando la rehabilitación económica, beneficiando a otras economías asiáticas en cierta medida, aunque la recuperación regional hasta la fecha ha sido muy desigual.

La compañía de seguros multinacional Prudential espera que el entorno económico en Asia siga siendo desafiante dado el margen limitado para una flexibilización monetaria adicional, el aumento de los riesgos de inflación por tipos de cambio más débiles, las interrupciones de la cadena de suministro y el aumento de las presiones fiscales.

También proyecta que el entorno económico en Asia siga siendo desafiante dado el margen limitado para una flexibilización monetaria convencional adicional, el aumento de los riesgos de inflación por tipos de cambio más débiles, las interrupciones de la cadena de suministro y el aumento de las presiones fiscales.

Visto de manera más amplia, la pandemia ha aumentado la carga de la deuda de muchas economías y puede resultar en problemas de sostenibilidad de la deuda soberana, aumentando la dependencia de los gobiernos de las bajas tasas de interés.

roberto.morales@eleconomista.mx