Las perforadoras de petróleo, gasoductos, carbón, bancos, productos farmacéuticos, la construcción, equipo industrial y la industria militar.

Éstos son algunos de los posibles ganadores del próximo gobierno de Donald Trump, quien podría romper con las regulaciones del carbono y el fracking; comenzar con una extensa reparación de carreteras y puentes del país; reconstruir la defensa; derogar la ley de reforma financiera Dodd-Frank y matar la Ley de Asistencia Asequible de Obama.

¿El gran perdedor? El comercio exterior podría sufrir si el presidente electo cumple su plan de renegociar los acuerdos comerciales.

El petróleo y el carbón

La victoria de Donald Trump es una buena noticia para el negocio de los combustibles fósiles, promete menos regulaciones, un mayor acceso a las tierras federales y un compromiso, aunque sea vago, para reconstruir la industria del carbón. Pero los inversores de empresas de energía renovable temblaron ante la perspectiva de un menor compromiso para frenar el cambio climático.

Infraestructura

Trump hizo un llamado a un ambicioso programa de infraestructura - carreteras, puentes, túneles, aeropuertos, escuelas, hospitales - una parte clave de su discurso de aceptación.

Un informe de Goldman Sachs advirtió que el nuevo gasto en infraestructura Trump propuso de 500,000 millones a 1 billón de dólares no comenzaría hasta el tercer trimestre del 2017.

Bienes raíces

Por primera vez en la historia, los constructores de viviendas y ejecutivos comerciales de bienes raíces ven a uno de los suyos entrar en la Casa Blanca. Son optimistas sobre que Trump los estimule a su manera, que podría ir desde menores tasas de impuestos o mejoras a carreteras, puentes, transporte público y otras infraestructuras.

Sin embargo, la retórica del candidato sobre la inmigración podría interferir con los constructores en ciudades como San Francisco, Miami y la ciudad natal de Trump, Nueva York, ya que los compradores extranjeros son una parte crítica del mercado de la vivienda en EU.

Bancos

Wall Street dio un suspiro de alivio después de la sorpresiva elección de Trump.

Durante más de un año, los bancos se ha estado preparando para una batalla de alto riesgo con legisladores progresistas, quienes buscan reducir su influencia en las políticas nacionales y potencialmente obstaculizar sus ganancias.

Pero con la elección de Trump, Wall Street puede pasar a la ofensiva, según los analistas de la industria. En lugar de defenderse de las nuevas regulaciones, los grandes bancos pueden luchar para suavizar las reglas puestas en marcha tras la crisis financiera del 2008, mediante la Ley de Reforma Dodd-Frank Wall Street del 2010. Trump dijo durante la campaña presidencial que iba a desmantelar gran parte de la ley, aunque no ha ofrecido más detalles.

Cuidado de la salud

La industria de la salud se benefició de la Ley de Asistencia Asequible: más personas compran seguro, y esas personas recién aseguradas tenían un mayor acceso a atención médica y de medicamentos. Trump ha prometido derogarla.

Tras el triunfo de Trump las acciones farmacéuticas y biotecnológicas subieron, ya que los inversores se anticipan a un aumento en los precios de los medicamentos. Mientras tanto, los hospitales y algunas compañías de seguros de salud que se desempeñaron bien en virtud de la ley de Obama vieron sus acciones desplomarse.

Mariguana

El júbilo por las victorias electorales de la mariguana en Estados Unidos fue templado rápidamente por los futuros inciertos bajo un Departamento de Justicia de Trump. Sus candidatos a puestos policiales de alto rango, Rudy Giuliani y Chris Christie, no son amigos de la reforma sobre mariguana, ni lo es su vicepresidente , dijo Ethan Nadelmann, director ejecutivo de la Drug Policy Alliance.

Más de 1 de cada 5 estadounidenses viven ahora en estados en los que el uso recreativo de la mariguana es, o pronto será, legal.

Medios de comunicación

Para los periodistas y las agencias de noticias, Trump como candidato fue agresivamente antagónico, amenazando con demandas costosas y comprometiéndose a abrir las leyes de difamación.

Una de sus primeras decisiones poselectorales públicas fue negar el acceso de la prensa para su primera reunión con el presidente Obama, una señal de que las hostilidades podrían continuar.

Industria automotriz

La industria automotriz de Estados Unidos se encontraba en la mira de Trump durante la campaña electoral. Acusó a los fabricantes de automóviles, en particular a Ford Motor Co, de enviar trabajos a México, y declaró que como presidente impondría aranceles u otras sanciones, en un esfuerzo de mantener los puestos de trabajo en Estados Unidos.

La fijación de Trump con los fabricantes de automóviles podría poner a la industria a la defensiva durante su administración.