En el 2018 la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) resolvió 175 concentraciones, 26% más que las atendidas en el 2017 y 50% más que las resueltas en el 2014, informó el órgano antimonopolios.

De las concentraciones falladas, 171 fueron autorizadas, una fue condicionada y tres fueron objetadas. En total, se ingresaron a la Cofece 183 solicitudes de concentración, pero seis se cerraron sin resolución.

Estas cifras se hicieron públicas por el órgano regulador, quien por primera vez publicó su Informe de Concentraciones, correspondiente al 2018.

“A partir de éste, cada año realizaremos el ejercicio de rendición de cuentas en el que reportaremos el número de transacciones analizadas, los tiempos de análisis, los sectores con más actividad y la descripción de los casos más complejos”, afirmó la Cofece.

Los sectores en los que se observaron mayor número de operaciones fueron: industria manufacturera (58), financiero (24), servicios inmobiliarios y alquiler de bienes muebles e intangibles (23) y energético (15).

En promedio, las concentraciones se resolvieron en 19.7 días hábiles, a partir de su recepción a trámite y hasta la fecha de resolución. “La que menos tiempo llevó fue de seis días y la que más 143 días, que correspondió a una concentración compleja para la que se tramitó una ampliación de plazo, como este caso hubo siete transacciones”, informó la Cofece.

La legislación mexicana de competencia establece que la Cofece debe prevenir la creación de estructuras de mercado que representan riesgos para la competencia y la libre concurrencia a través del análisis de concentraciones entre agentes económicos.

Una vez analizadas, el pleno de la Cofece —máximo cuerpo de gobierno del órgano regulador— puede autorizarlas sujetarlas al cumplimiento de condiciones u objetarlas cuando generen riesgos a la competencia.

En el artículo 86 fracciones I, II y III de la Ley Federal de Competencia Económica, se establece que las concentraciones deben notificarse cuando impliquen transacciones que rebasen ciertos umbrales.

Primero, cuando la transacción en el territorio nacional sea superior al equivalente a 18 millones de veces la Unidad de Medida y Actualización (UMA), equivalente a 1,520 millones 820,000 pesos. Segundo, cuando la transacción implique la acumulación de 35% o más de los activos o acciones de un agente económico, cuyas ventas anuales o activos en territorio nacional sean mayores al equivalente a 18 millones de veces la UMA.

Y tercero, cuando la transacción represente una acumulación de activos o capital social en el territorio nacional superior a 8.4 millones de veces la UMA (equivalente a 709 millones 716,000 pesos), y que las ventas anuales o activos de los agentes económicos que participan en la operación sean mayores a 48 millones de veces la UMA (lo que representa 4,055 millones 520,000 pesos).

Efectos en el mercado

De acuerdo con sus efectos en los mercados, las concentraciones falladas por la Cofece se distribuyeron en 54 que no tuvieron efectos y 121 que sí tuvieron efectos, modificando estructuras de mercado.

Entre las concentraciones más relevantes resueltas el año pasado figura la de Bayer-Monasanto, que fue objetada en sus términos originales y condicionada a un programa de desinversiones.

También la de Walmex y Soriana, en la que se negó a la primera la compra de ocho tiendas que la segunda debe vender para cumplir con las condiciones que se le impusieron a Soriana cuando adquirió las tiendas de Comercial Mexicana en el 2015.

Otra fue la de Rheem-Grupo Industrial Saltillo, en donde se negó a la primera la adquisición del negocio de calentadores de agua de la segunda, incluso después de que ambas presentaron condiciones para que fuera aprobada la transacción, pues la Cofece indicó que la operación ubicaría al agente resultante en una posición de poder sustancial en el mercado respectivo.

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