La exclusividad de facto que tiene Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) en la prestación de servicios de almacenamiento, comercialización y expendio de combustibles para aeronaves en los aeropuertos del país debe ser eliminada para permitir la entrada de nuevos oferentes y generar condiciones de suministro de precios competitivos exhortó la Comisión Federal de Competencia Económica (Cofece) a la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT).

El abastecimiento de turbosina representa cerca de 30% de los gastos operativos de las aerolíneas, según cálculos de la Asociación Internacional de Transporte Aéreo (IATA, por su sigla en inglés) y de no abrirse el mercado, “ASA podría tener capacidad para fijar precios y/o restringir el abasto de manera unilateral, así como obstaculizar el ingreso de nuevos oferentes”, advirtió la Cofece.

En una opinión emitida el pasado 8 de marzo, recomendó que, para evitar lo anterior, en el corto plazo se debe hacer una modificación a los títulos de concesión de todos los aeropuertos nacionales para eliminar el régimen de exclusividad, así como adecuar los contratos celebrados por ASA con otros comercializadores, operadores y aerolíneas.

Para ello debe derogarse el artículo noveno transitorio del reglamento de la Ley de Aeropuertos, que establece que los concesionarios aeroportuarios tienen expresamente prohibido en el clausulado de sus títulos de concesión prestar directa o indirectamente el servicio de suministro de combustible.

Lo anterior, señala la Cofece es en el marco de las modificaciones derivadas de la reforma energética en beneficio de los consumidores y usuarios finales.

Además, por la relevancia que tendrá el Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM) y la expectativa de conseguir una obra de calidad mundial, se tendría que adjudicar mediante proceso abierto y competido la construcción de instalaciones de almacenamiento, suministro y cualquier otro servicio de combustibles aéreos y con ello volver a dar ventajas exclusivas a ASA.

La opinión, hecha en el marco de sus atribuciones, la exclusividad que de facto mantiene ASA en los principales aeropuertos del país, entre ellos los de la Ciudad de México, Cancún, Guadalajara, Monterrey y Tijuana, entre otros.

Como argumento, se presentan comentarios de la Asociación Latinoamericana y del Caribe de Transporte Aéreo, que señalan que la turbosina en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México es la más cara en la región y que un cambio en la estructura de comercialización estimularía los servicios de transporte aéreo.

El precio promedio de turbosina despachado en terminales mexicanas en los últimos cinco años fue de 2 pesos por litro, más caro que en Estados Unidos, en promedio.

Claridad en los permisos

En el contexto de la reforma energética, de manera provisional, la Comisión Reguladora de Energía otorgó permiso provisional de comercialización a ASA para que siga operando, que sólo será ampliado en los siguientes términos: que no subsista exclusividad alguna a favor de ASA para dicha actividad y siempre y cuando se cumpla con la obligación de presentar un cronograma, donde describa las fechas y acciones para llevar a cabo la separación legal de sus actividades de comercializador y almacenista.

“Por ello, el pleno de la Cofece hace un llamado a la SCT para que, de manera proactiva, de celeridad, claridad y seguridad jurídica a la entrada de nuevos jugadores en el mercado de los servicios de suministro de turbosina para aeronaves en aeropuertos”, informó.

El órgano antimonopolios también dio vista de su opinión al Congreso de la Unión, con el propósito de que analice modificar la fracción III, inciso w, del artículo 7 de la Ley de Inversión Extranjera, que limita hasta 49% la participación que podrá tener la inversión extranjera en actividades de suministro de combustibles y lubricantes para aeronaves.

“Eliminar esta restricción favorecería la entrada de nuevos competidores que actualmente prestan servicios complementarios en los principales aeropuertos del mundo”, refirió.

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