China y Estados Unidos apagaron los motores de las exportaciones como impulsores de sus respectivas economías en la primera mitad del 2019, de acuerdo con datos de la Administración de Aduanas china y el Buró del Censo estadounidense.

De enero a junio del año en curso, las exportaciones de productos de ambas potencias crecieron sólo 0.1% a tasa anual, un resultado coincidente.

Con ello, las ventas foráneas de productos de China subieron a casi 1.2 billones de dólares y las de Estados Unidos a 828,000 millones de dólares.

En contraste, en todo el 2018, las exportaciones de mercancías de China crecieron 10%, a 2.5 billones de dólares, mientras que las de Estados Unidos escalaron 8%, para llegar a 1.7 billones de dólares, en comparación anual.

La caída de las ganancias industriales debido a la debilidad de la economía interna de China, la disminución de la demanda externa, han generado preocupación sobre la estabilidad del empleo, especialmente cuando Estados Unidos se prepara para imponer aranceles de 10%, a 300,000 millones de dólares adicionales en importaciones chinas. Una contracción en la segunda mitad del año presionaría aún más el empleo.

Según un análisis del Congreso estadounidense, es difícil medir el impacto de la disputa comercial entre Estados Unidos y China en el empleo, ya que la tasa oficial de desempleo de China (5.1%) se considera subestimada debido a su sensibilidad política.

China International Capital Corporation, una importante empresa china de servicios financieros y bancos de inversión, estimó que el sector industrial del país asiático eliminó 5 millones de empleos (3.4% del empleo total) durante el último año.

Al mismo tiempo, el subíndice de empleo del PMI oficial de China cayó de 48 puntos en diciembre del 2018 a 46.9 puntos en junio del  2019, un mínimo de 10 años, lo que indica que el empleo manufacturero continuó contrayéndose.

También, los datos de Zhaopin, un popular reclutador en línea, señalaban a un mercado laboral más difícil, con una proporción de vacantes a solicitantes de empleo que cayó de 2.38% en el cuarto trimestre del 2018 a 1.89% en el segundo trimestre del 2019.

En su informe anual de trabajo gubernamental,  el primer ministro Li Keqiang predijo que “la presión sobre la creación de empleo agregado continuará sin cesar” en el corto plazo y, en consecuencia, declaró una “política de empleo primero”.

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