La decisión de China de imponer aranceles a los productos agrícolas de Estados Unidos hizo que las primas por contratos de futuros de la soya de Brasil subieran a máximos históricos por las expectativas de una mayor demanda para exportación, pero operadores y analistas advirtieron que América Latina (AL) no podría remplazar toda la producción estadounidense.

China respondió a los planes del presidente estadounidense, Donald Trump, de imponer 50,000 millones de dólares en aranceles a sus productos, con el anuncio de gravámenes de igual valor para bienes de Estados Unidos, incluyendo una amplia gama de importaciones agrícolas.

En la lista se incluyeron productos que también exportan países de América del Sur, como soya, carne de res, tabaco, algodón y jugo de naranja congelado.

La medida elevó la probabilidad de que China intente cambiar gran parte de sus proveedores agrícolas de Estados Unidos por los de la región, que podrían ser beneficiarios inesperados de las políticas de Trump. Las ya altas primas para la soya brasileña frente a los precios de Chicago treparon 37% en respuesta a las medidas, su mayor alza diaria desde enero del 2017.

“Nunca he visto una prima tan alta en la historia, esto de alguna manera compensará con creces el desastre en (el mercado de) Chicago”, dijo Aedson Pereira, analista de IEG-FNP, una subsidiaria de Informa Economics.

Los contratos de futuros de soya de Chicago para entrega en mayo cayeron 2%, a unos 10.15 dólares por bushel, recuperándose de un desplome previo de 5 por ciento.

Pero América Latina no produce lo suficiente para compensar por completo la producción de Estados Unidos, y eso puede ayudar a que China y Estados Unidos resuelvan la disputa, según Pereira y otros analistas.

Brasil ya vende aproximadamente 75% de sus exportaciones de soya a China y, dado el aumento de la demanda interna, es poco probable que pueda conseguir mucho más para vender en el extranjero. “Incluso si Brasil vende todo su volumen de exportación a China, el país asiático no alcanzará los 30 millones de toneladas”, dijo un analista radicado en Brasil, que no quiso ser identificado porque no estaba autorizado a hablar con los medios.

El otro gran productor sudamericano, Argentina, ya envió casi 90% de sus 7.3 millones de toneladas de soya a China el año pasado.

ENTRE LA ESPADA Y LA PARED

“Estados Unidos está obligando a los países de la región a elegir entre Estados Unidos y China”, dijo Margaret Myers, directora del programa para América Latina y el Mundo del grupo de trabajo Inter-American Dialogue.

“Está poniendo a los países latinoamericanos en una posición muy desafiante, pero al mismo tiempo no ofrece una política particularmente atractiva”, señaló.

Aun así, en lugar de celebrar una oportunidad de ganar participación en el mercado, Brasil y Argentina respondieron con cautela a la noticia de los aranceles chinos el miércoles. El Ministerio de Agricultura brasileño declinó hacer comentarios. Argentina, el tercer exportador mundial de soya, dijo que estaba “analizando la situación”.

Agricultores del cuarto exportador global de soya, Paraguay, que tiene relaciones diplomáticas con Taiwán y no con China, dijeron que estaban preocupados por una caída de precios en un producto de exportación clave.