Cada vez está más cerca la firma del demorado acuerdo entre China y Argentina para que el gigante asiático lidere la construcción de la cuarta central nuclear en el país sudamericano.

La última información habla de que el cierre de las negociaciones estará a cargo del jefe de Gabinete, Marcos Peña, que llegará a Beijing hoy. Luego, Peña seguirá su viaje a Tokio, Japón, para participar en la Cumbre del G20, tras la cual se esperan novedades certeras de un acuerdo que viene muy demorado.

En abril, los dos países rubricaron una carta de intención, en donde quedó ratificada la intención de avanzar con el acuerdo que se espera que propicie el comienzo de la construcción en el 2020.

La construcción de la nueva central se hará en el mismo predio donde están dos de las tres que el país tiene operando en la actualidad, en la localidad de Lima, partido de Zárate. Si bien hay un persistente rumor circulando en el sector nuclear argentino respecto a la ubicación de la central y los estándares de seguridad que fueron planteados en la década de los 60 —y que en la actualidad son mucho más restrictivos—, fuentes cercanas al gobierno indicaron que es un tema a considerar, pero que no ocasionará problemas.

Otra cuestión espinosa es dejar de lado la tecnología Candu, proveniente de Canadá y que se usa en la central de Embalse, por la china. La primera central de tipo Hualong, con una vida útil de 60 años, recién entrará en funciones en China este año.

Además, el combustible, que podría fabricarse en Argentina tendrá que importarse desde el país asiático. Importantes partes del sector local están en contra de todo esto, pero no sería un problema central para cerrar el trato.

La geopolítica y la pelea comercial entre los Estados Unidos —aliado del gobierno de Cambiemos— y China también influye.

Funcionarios de la cancillería argentina, según las fuentes consultadas, advirtieron varias veces contra la necesidad de depender energéticamente de China.

Los detalles del contrato

El préstamo otorgado por el gobierno chino y la empresa estatal nuclear de aquel país se acerca a 8,000 millones de dólares pagaderos a 20 años, con una tasa de interés de 5.5% anual.

Esto será 85% de la obra, y el 15% restante correrá por cuenta de Argentina.

El cierre de este contrato es central para China. Es la primera que construiría fuera del continente asiático.

Expropiación de la empresa argentina, la causa

Corte Suprema de EU rehúsa frenar demanda contra YPF

La Corte Suprema de Estados Unidos rechazó el pedido de Argentina de terminar una demanda de la compañía energética Petersen Energía Inversora SA que busca una compensación por las acciones que poseía en la petrolera YPF cuando fue nacionalizada.

Los jueces mantuvieron un fallo de un tribunal inferior que permitía a Petersen presentar una demanda después de que el gobierno argentino se negara a recomprar las acciones de la compañía en YPF.

Portavoces de YPF y de la Secretaría de Energía en Buenos Aires declinaron hacer comentarios.

En julio del 2018, el Tribunal de Apelaciones del Circuito Número 2, con sede en Nueva York, rechazó los argumentos de Argentina y de YPF para que se desestime la demanda, basado en una ley de Estados Unidos que priva a sus tribunales de jurisdicción ante “actos soberanos de expropiación”.

Por unanimidad, los tres jueces del tribunal dictaminaron que la demanda se encontraba dentro de la excepción de la ley.

“La sociedad interpondrá todos los recursos legales necesarios para defender sus intereses de acuerdo con el procedimiento legal aplicable”, dijo YPF en un comunicado a Bolsas y Mercados Argentinos.

Las subsidiarias de Petersen, con sede en Madrid, no cuestionaron la expropiación en sí, pero dijeron que la acción había provocado disposiciones de protección al accionista en los estatutos de YPF, que se agregaron cuando la petrolera comenzó a cotizar en la Bolsa de Nueva York en 1993.

La Corte de Apelaciones confirmó una decisión del 2016 de la juez de distrito en Manhattan, Loretta Preska.

En el 2012, el gobierno de la expresidenta Cristina Fernández de Kirchner expropió 51% de las acciones de YPF que poseía la española Repsol, pero se negó a presentar una oferta para comprar sus tenencias a otros accionistas. (Reuters)