El proyecto de la Asociación Mexicana de Profesionales Inmobiliarios (AMPI) de que las viviendas contarán con certificados contra sismos, fue un proyecto fallido.

“Mientras muchos de los que participamos o tratamos de impulsar ese proyecto, que hicimos pensando en la población, una gran parte de los participantes lo hicieron pensando en un negocio, esto no se puede concebir como un negocio, se debe concebir como un proyecto social de servicio a la comunidad. Se empezaron a meter otros actores que lo vieron como un negocio. Desafortunadamente, un proyecto fallido”, dijo Alejandro Kuri Pheres, presidente de la AMPI.

En septiembre de 2017, luego de los sismos que se presentaron, la AMPI anunció que en colaboración con el Instituto Sismológico de la UNAM buscaría certificar las viviendas a través de la Organización Internacional para la Normalización (ISO) para garantizar la seguridad de departamentos y edificios.

El proyecto buscaba que la certificación se convirtiera en un valor agregado a los inmuebles, que la gente no se enfocase en un departamento porque tuviera una terraza bonita, sino porque contara con una certificación de resistencia ante sismos.

En el proyecto participaban el Colegio de Ingenieros, Arquitectos, AMPI, CANADEVI, ADI y a los creadores de esta iniciativa que es el Instituto Sismológico de la UNAM.

Industria este 2018

Kuri detalló que en los últimos cinco años la AMPI ha invertido 32,000 millones de dólares, un promedio de 6,400 millones de dólares al año, para este 2018 esperan inyectar un máximo de 8,000 millones de dólares, con miras a que la industria alcance una expansión del 4%, cuando en 2017 fue de 2.8 por ciento.

Los proyectos de impulso este 2018 refirió que estarán relacionados con el corredor industrial de Querétaro-Monterrey, el Bajío, Riviera Maya, Riviera Nayarit, y la zona fronteriza.

maria.rodriguez@eleconomista.mx