La cumbre de la Comunidad de Estados latinoamericanos y Caribeños (Celac) será una magnífica oportunidad para que el mandatario Enrique Peña Nieto (PRI) comience de forma cautelosa a observar in situ la magnitud de las reformas del gobierno de Raúl Castro y evaluar el potencial de inversión y desarrollo para empresas mexicanas en el Caribe, a partir de Cuba.

Así lo consideró el académico del Departamento de Comunicación de la Universidad Iberoamericana, Carlos Rodríguez Arechavaleta, a propósito de la gira presidencial que realizará a La Habana el Mandatario mexicano del 27 al 29 de enero.

Consultado por El Economista, el investigador opinó que la gira (que incluye una reunión con su homólogo Raúl Castro, así como una participación en la II Cumbre de la Celac) deberá significar un acercamiento cauteloso luego de 12 años de fragmentación , y en el cual el grado de conflictividad más fuerte llegó con Vicente Fox (2000-2006), del Partido Acción Nacional.

El académico refirió que con el también panista Felipe Calderón (2006-2012) hubo una normalización de la relación, pero muy cuidadosa . Ahora prosiguió el investigador el gobierno del PRI ve la posibilidad de relanzar esta relación y se han dado pasos importantes. Recordó además la reciente cancelación de la deuda que se tenía con México.

El liderazgo que tiene Cuba, incluso el vínculo con algunos gobiernos de centro-izquierda del Cono Sur, puede ser importante para México; digamos, acercarse a ciertos países, específicamente del Caribe, a formas de organización e integración económica de la región , destacó.

A pregunta expresa del peso que tendría una reunión con el líder cubano Fidel Castro, el investigador de la Universidad Iberoamericana trajo a la memoria la relación estrecha con los gobiernos priístas, muy pragmática durante décadas , consideró.

Desde su perspectiva, un encuentro Enrique Peña-Fidel Castro representaría más un acto simbólico que sellar el relanzamiento de las relaciones México-Cuba. Sería una muestra de confianza, añadió el investigador.

No abordar en la gira temas ligados a democracia, multipartidismo, derechos humanos, y libertades cívicas representará un gesto hacia La Habana.

[email protected]