La histórica Inversión Extranjera Directa (IED) de 3,053.6 millones de dólares en el sector de la construcción durante el 2017 (el 75% destinada al sector carretero) refleja la “gran apuesta” que hay en México en el mediano y largo plazo, consideró el gerente del Centro de Estudios Económicos del Sector de la Construcción (CEESCO), José Antonio Hernández.

También incluye la apertura de sectores estratégicos, como el energético, y un mayor uso de las asociaciones público-privadas.

“El año pasado se alcanzó una cifra récord. Es evidente que viene a complementar la inversión pública en infraestructura que se ha visto afectada por los recortes presupuestales. Por ejemplo, la Secretaría de Comunicaciones y Transportes (SCT), destinó el año pasado en inversión física 73,000 millones de pesos y la IED en construcción sumó casi 80% de ese monto. Hay que destacar que las empresas extranjeras están participando cada vez más en consorcios junto con las mexicanas”, explicó.

A finales de enero del 2017, aún sin tener resuelto el tema de probables actos de corrupción por parte de exdirectivos, OHL México anunció inversiones por 7,500 millones de pesos (unos 400 millones de dólares) para sus proyectos de infraestructura carreteras, incluidos la autopista Atizapán-Atlacomulco, el Viaducto Bicentenario y el Circuito Exterior Mexiquense.

La portuguesa Mota Engil logró avances en la construcción de la autopista Cardel-Poza Rica, concesionada por la SCT en el 2014 con un contrato de 3,470 millones de pesos, sin IVA. Las complicaciones para obtener derechos de vía la tenían semidetenida.

La construcción del Nuevo Aeropuerto Internacional de México (NAIM), el nuevo puerto de Veracruz, la conservación de carreteras, parques eólicos y las rondas de licitación de hidrocarburos forman parte de los proyectos en los que participan empresas extranjeras. El año pasado, la IED logró una participación sin precedente de 10.3% del total que recibe el país.

APP en conservación

En opinión del gerente del CEESCO, que forma parte de la Cámara Mexicana de la Industria de la Construcción (CMIC), la inversión en maquinaria, insumos, mano de obra, permisos, derechos de vía, luz y agua, entre muchos otros, que hicieron las firmas extranjeras atenuó la caída del PIB el año pasado (1%) y en el 2018 puede ser un “motor” que ayude a volver a la senda de crecimiento, no obstante, el ser un año atípico por el proceso electoral podría inhibir al sector.

El segmento de construcción de obras de ingeniería civil, aportó el 92% de la inversión total y estuvo relacionada mayormente por el sector carretero, aunque también incluyó obras para el suministro de agua, petróleo, gas, energía eléctrica, telecomunicaciones, carreteras, aeropuertos, obras de urbanización y tareas de supervisión, entre otras. En julio pasado, la SCT otorgó uno de sus contratos de conservación de carreteras por 10 años (tramo Pirámide, Tulancingo-Pachuca), bajo la modalidad de Asociación Público-Privada (APP) al consorcio que hizo la española Sacyr con el Grupo Constructor e Inmobiliario Quarzo, por un monto de 3,929.8 millones de pesos.

Además, Mota Engil logró avances en su contrato similar que ganó a finales del 2016 (junto a Calzada Construcciones, Dragados del Sureste y Malibrán) para dar atención al tramo Coatzacoalcos-Veracruz, que implica inversiones por 4,574 millones de pesos.

“Las constructoras mexicanas que van en consorcio están ya aportando también su experiencia, a diferencia de lo que sucedía antes con una participación de menor fuerza. Los grandes proyectos en los que participan van a ocasionar que en breve puedan desarrollar obras de gran magnitud en otros países”, consideró José Antonio Hernández.

Otros contratos fuertes

A principios del 2017, el Grupo Aeroportuario de la Ciudad de México (GACM) dio a conocer el fallo de la licitación para construir el edificio terminal (su obra más costosa: 84,828.4 millones de pesos, más IVA). El consorcio ganador incluye a las españolas Acciona y FCC, además de las mexicanas, Cicsa, Prodemex o GIA. Un mes después adjudicó al grupo integrado por la española Aldesa y la local Jaguar Ingenieros Constructores la construcción de la torre de control por 1,242.2 millones de pesos, más IVA.

En julio del 2017, el grupo español ACS, uno de los más importantes a nivel mundial, a través de su filial Cobra, ganó la licitación de tres campos de gas natural en donde invertirá más de 430 millones de euros. El concurso fue realizado por la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH).

alejandro.delarosa@eleconomista.mx