La participación de los políticos de Estados Unidos y Canadá comenzó a dominar el debate de la renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN), dejando en un segundo plano las declaraciones de los ministros de comercio y sus equipos técnicos.

La presión de diversas voces en Canadá y Estados Unidos para una conclusión rápida de las negociaciones fue la constante en el reinicio de pláticas de alto nivel entre los representantes de ambos países.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, aseguró este miércoles, en una sesión de la Cámara de los Comunes que si no hay un buen acuerdo en torno a la modernización del TLCAN, su país no lo firmará.

“Sé que los (políticos) conservadores (canadienses) están preocupados y señalan que necesitamos firmar un acuerdo, incluso, si éste es un mal acuerdo, pero no haremos eso, no firmaremos un mal acuerdo para Canadá y los canadienses”, dijo Trudeau, quien la víspera habló con el presidente estadounidense, Donald Trump, sobre las negociaciones que se retomaron este miércoles en la capital estadunidense.

Ahondó que el equipo negociador encabezado por la canciller Chrystia Freeland y el negociador técnico Steve Verheul se asegurará de que el acuerdo que se alcance sea bueno para los canadienses, “y si no hay un buen acuerdo sobre la mesa, no lo firmaremos”, agregó.

El primer ministro canadiense enfrenta la presión política de las elecciones del próximo 1 de octubre para renovar miembros de la Asamblea Nacional de la provincia de Quebec, donde el tema de la protección al mercado de lácteos frente a la demanda estadounidense de mayor apertura es especialmente sensible.

Sobre este respecto, Philippe Couillard, líder liberal en Quebec, ha advertido que habrá “serias consecuencias políticas” si como resultado de la negociación del TLCAN se desmantela alguna de las protecciones a los ganaderos del sector lácteo local.

Mientras tanto, en Estados Unidos, Kevin Brady, presidente del Comité de Medios y Arbitrios de la Cámara de Representantes, advirtió que el Congreso estadounidense no esperará de manera indefinida hasta que Canadá alcance un acuerdo.

“México ha venido a la mesa de negociación, y se ha logrado un acuerdo. Creo que es importante que Canadá venga a la mesa de negociación de una manera seria. No vamos a dejar a México colgado”, dijo el legislador en entrevista con el canal de noticias financieras CNBC.

Brady consideró que el gobierno canadiense deberá además acelerar la marcha de sus negociaciones, al dejar en claro que no se modificarán las fechas límite establecidas por la Ley de Promoción Comercial (TPA), una de las cuales se cumple el 30 de septiembre.

Ese día, Lighthizer deberá presentar el texto final del acuerdo bilateral alcanzado el 27 de agosto pasado con México, y al que se espera se incorpore Canadá, aunque Freeland ha dejado en claro que su marcha no será dictada por los plazos de la legislación estadounidense.

Brady pareció hacer eco de la frustración expresada el martes por el coordinador de la bancada republicana en la Cámara de Representantes, Steven Scalise, quien pareció dejar abierta la posibilidad de que el Congreso ratifique únicamente un acuerdo bilateral con México.

“México negoció de buena fe y de manera oportuna, y si Canadá no coopera en las negociaciones, el Congreso no tendrá otra opción más que considerar cómo avanzar mejor y defender a los trabajadores estadounidenses”, advirtió Scalise en una carta pública. Tras las negociaciones de la tarde, Freeland afirmó a periodistas que habían sido constructivas y destacó que volvería a reunirse con Lighthizer el jueves.

“A mí me pagan en dólares canadienses. A los legisladores de Estados Unidos les pagan en dólares estadounidenses. Mi trabajo es defender los intereses nacionales. Eso es lo que hemos hecho desde el primer día y eso es lo que vamos a continuar haciendo”, dijo.

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