El campo argentino entiende que será uno de los sectores en donde el impacto del impuesto a la riqueza se hará sentir con mayor fuerza. Si bien no tiene todavía cifras concretas respecto de la cantidad de productores que deberán hacer frente a este nuevo tributo, sí saben que lo que está en juego es importante. Y el punto en el que este, según el Gobierno, aporte solidario tendría un mayor efecto sería nada menos que en uno de los talones de Aquiles de la actual gestión: las exportaciones.

Según las estimaciones del agro, el “combo desincentivo” que ya representaban cuestiones como la sequía, pero que ahora se agudizará con el impuesto a la riqueza, llevará a poner en juego parte de los 34,000 millones de dólares (unos 98 millones de toneladas de cereales y oleaginosas) que se estima exportar durante este año. De acuerdo con los cálculos que maneja la Sociedad Rural Argentina, este nuevo escenario podría hacer caer en 2,400 millones de dólares desde ese total.

Al respecto, Daniel Pelegrina, presidente de la SRA, explicó que el principal motivo por el que esto ocurrirá es porque se verá un menor nivel de tecnificación.

“El productor no tiene la liquidez que se le va a requerir para hacer frente al impuesto. Y entonces deberá optar por dos caminos, que tendrán un mismo final. O venden algunos de los activos con los que cuenta, y que utiliza para trabajar, o dejará de invertir en tecnología, lo que también repercutirá en su trabajo. El final será el mismo en ambos casos. Su nivel de producción caerá, y obviamente de este modo también descenderá su capacidad exportadora”, afirmó Pelegrina.