México ya detuvo su caída en competitividad internacional, así lo demuestra el índice del Doing Business del Banco Mundial y el Foro Económico Mundial (WEF), en el que no sólo se revirtió la tendencia, sino que recuperamos el terreno perdido, aseguró Felipe Duarte, subsecretario de Competitividad y Normatividad de la Secretaría de Economía.

Ante un año en el que la crisis económica presentó enormes retos, la economía mexicana logró mantener el nivel de competitividad y en algunos rubros avanzó, aunque en ningún sentido nos hace sentir satisfechos. De ahí que se requiere la instrumentación de las reformas estructurales , refirió el Subsecretario de Competitividad.

Nuestro país retrocedió un sitio en competitividad al pasar del lugar 46 al 47 en el Índice de Competitividad Mundial (IMD) que mide la Escuela de Negocios de Suiza; sin embargo, el encargado de la política de competitividad en el gobierno federal justificó que el estudio del 2010 incluyó un país más (Islandia) en la medición general de 57 naciones, lo cual indica que nos quedamos en el mismo sitio.

Durante una reunión con medios impresos, Duarte destacó el avance en el índice de hacer negocios del Banco Mundial del 2010, al ascender cuatro sitios, lo que refleja que estamos en la ruta correcta .

Otro indicador que refleja las buenas políticas públicas instrumentadas por el gobierno del presidente Felipe Calderón es el crecimiento económico registrado durante el primer trimestre en 4.3%, al superar las expectativas del mercado. Esta recuperación con políticas públicas y reformas estructurales tendrán en impacto positivo que refuerzan el avance en competitividad de la economía , dijo Duarte.

No son números para sentirse del todo satisfechos, por lo que se trabajan en la instrumentación de reformas, como la mejora regulatoria, la de Petróleos Mexicanos y la ley de competencia, y se espera que el Legislativo haga lo suyo con los cambios estructurales.

Fundamentales, pendientes

Armando Chacón, especialista del Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), explicó que si bien la economía mexicana ha dejado de contraerse, lo cual ayuda a la competitividad, aún están pendientes los grandes cambios estructurales (reforma fiscal, energética, laboral, política y educativa) que posicionarían al país en el ámbito internacional. El Legislativo tiene que hacer los cambios fundamentales, de lo contrario no se revertirán las caídas en competitividad, que no sólo se sustentan por el PIB, sino por factores como el aspecto fiscal y energético, dijo.

La bola está en la cancha del Legislativo y no pueden tener secuestrados esos temas por la campaña electoral en los estados. No es necedad, el salto en productividad no se da de un día para el otro, tarda tiempo en implementarse , estableció el economista.

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