Desde el viernes pasado, los empresarios mexicanos comenzaron el cabildeo con sus contrapartes en Estados Unidos para que presionen al gobierno de Donald Trump a eliminar los aranceles al acero y al aluminio y lo convenzan de que no es la respuesta apropiada frente a los desafíos del libre comercio, dijo Juan Pablo Castañón, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE).

Explicó que los industriales estadounidenses afectados por la imposición de aranceles no están de acuerdo con dicha política de la Casa Blanca, de la cual no fueron consultados. México anunció que impondrá aranceles a aceros procedentes de Estados Unidos, pero también a productos de consumo como carne de puerco, manzanas, uvas, otros, con el objetivo de que los empresarios estadounidenses presionen a su gobierno y Congreso a quitar aranceles a las exportaciones mexicanas.

Las importaciones de manzanas provenientes de Arizona y Washington, la producción de cerdo y embutidos son sectores que tienen poderosos grupos de cabildeo en el Congreso y por eso se imponen a sus productos, que son de consumo final donde México tiene otras áreas de abasto por sus tratados de libre comercio.

“Son productos que provienen de grupos políticos para puedan mover el arancel y le pidan a su gobierno que no siga con este proceso”. El presidente del CCE aclaró que México no tiene estrategia de golpear sino de responder a acciones agresivas de Trump, por lo que existe la firme convicción de seguir sentados en la mesa de las negociaciones del TLCAN.

Castañón abundó en que las reglas de origen no son el problema, sino la imposición de la cláusula sunset (culminación del acuerdo comercial cada cinco años), tema en el que ni México ni Canadá están dispuestos a ceder.

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