Si el gobierno mexicano continúa con la estrategia de mantener “sanas” las finanzas públicas bajo el respaldo del Fondo de Estabilización de Ingresos Presupuestarios (FEIP) habrá riesgos insostenibles en la economía mexicana que presionará a los ingresos, advirtió el sector privado.

El Centro de Estudios Económicos del Sector Privado (CEESP) recordó que si bien las finanzas públicas durante 2019 presentaron buenos resultados, esto se logró mediante mecanismos “que o son transitorios, o que de mantenerse implican serios riesgos para la economía en adelante”.

A través de su Análisis semanal, el organismo aglutinado en el Consejo Coordinador Empresarial (CCE) sostuvo que aun cuando el programa fiscal para el 2020 se ve viable, ello es suponiendo que se vuelve a recurrir a dichos mecanismos, la economía se podría alterar.

El Fondo de Estabilización todavía cuenta con recursos de significativos por 158.5 mil millones de pesos que podrá ser utilizado para cubrir la brecha de ingresos que se anticipa. Mientras este mecanismo es válido legalmente, representa una práctica poco sana desde el punto de vista económico, ya que el Fondo se utilizará para cubrir un faltante deliberado, más que un riesgo inesperado, que es lo que normalmente (y correctamente) buscan estos fondos.

Los analistas del sector privado pugnaron por definir una estrategia clara para proveer a las finanzas públicas de una salud no sólo transitoria, sino permanente, que sea compatible con el crecimiento del país.

Y es que el CEESP advirtió que la política de austeridad del 2019 que afecta a varios rubros importantes se suma a un ajuste importante que se dio en el 2017 (mismo que continuó en el 2018 en algunos sectores y en otros no). Así, por ejemplo, la reducción acumulada en términos reales entre el 2017 y el 2019 acumuló 55% en Comunicaciones y Transportes, 12.6% en Salud, 4.6% en Educación, 42% en Medio Ambiente y Recursos Naturales (que incluye agua), 72% en Turismo, 30% en Ciencia y Tecnología, y 32.8% en inversión pública.

Más aun, abunda, de acuerdo al presupuesto aprobado para 2020, los recortes continúan en la mayoría de estos rubros.

Las fuertes reducciones de gasto se han hecho sin cambios significativos en las estructuras públicas, manteniendo el mismo aparato administrativo y sin innovaciones que permitan elevar la productividad de la gestión pública. Por ello, es posible que la represión del gasto no sea sostenible hacia futuro, sentenció el sector empresarial.

Los analistas refirieron que los ingresos totales del sector público habrían resultado 0.8% real menores a los del año pasado, de no haber usado el Fondo de estabilización.

“A excepción de la recaudación por concepto del IEPS, que creció en 27.9% real, principalmente por el impuesto a gasolinas y diésel que tuvo un incremento en 53.0%, el resto de los rubros de recaudación reportó variaciones negativas. La correspondiente al ISR disminuyó 2.2% y la del IVA se contrajo 2.3%, en tanto que el rubro de otros impuestos tuvo una baja 8.2%”, dijo el CEESP.

El uso de los recursos del fondo aludido fue el principal medio para proteger el equilibrio de las finanzas públicas, medido por el superávit primario, cuyo objetivo como proporción del producto se cumplió en 2019.

kg