Carlos Salazar Lomelín, presidente del Consejo Coordinador Empresarial (CCE) dijo que la decisión del gobierno federal de declarar desierto el concurso para la construcción de la refinería de Dos Bocas debe llevar al gobierno a realizar un análisis profundo sobre si realmente es un proyecto necesario y prioritario para el país.

En entrevista para Radio Fórmula, señaló que “nadie está obligado a hacer lo imposible”, por lo que, si las empresas más importantes en la materia llegan a la conclusión de que no se puede cumplir ni el presupuesto ni el plazo impuesto para la construcción de la refinería, se debe replantear todo el tema.

Añadió que, si la obra cuesta 2,000 millones de dólares más, o tarda uno o dos años más en construirse, pero es algo que realmente necesita el país, difícilmente la ciudadanía le dará la espalda al proyecto.

El presidente del CCE recordó que en su experiencia construyendo plantas, a menudo se encuentran gastos imponderables, como dificultades del terreno, cambios a realizar en la maquinaria o problemas climatológicos, por lo que es difícil comprometerse con un plazo límite en grandes obras como será la refinería.

Por su parte, la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) exhortó al gobierno federal a reconsiderar los riesgos que la decisión de la construcción de la refinería de Dos Bocas, en Tabasco, puede traer para Petróleos Mexicanos (Pemex) y las finanzas públicas del país.

Tras darse a conocer el anuncio para el proyecto de infraestructura energética, que tendrá un costo de 160,000 millones de pesos y podría quedar concluido en el 2022, el organismo del sector patronal enfatizó que es necesario hacer un alto en el camino porque “las cosas pueden salir mal”.

El presidente Andrés Manuel López Obrador expuso que la decisión se tomó porque una de las empresas participantes en la licitación declinó y las otras estuvieron muy por encima del monto previsto para la obra de 8,000 millones de dólares y tampoco se adecuaban al tiempo solicitado para concretar el proyecto, estimado en tres años.

Sin embargo, la Coparmex señaló que debe reflexionarse sobre ello cuando la empresa petrolera decide emprender por su cuenta un proyecto de esta magnitud en una línea de negocio en la que ha sido históricamente poco rentable.

También cuando empresas internacionales especializadas en la materia deciden no participar bajo las condiciones propuestas, al advertir sobre costos mucho mayores y tiempos de ejecución más prolongados para concluir de manera adecuada la obra.

La pausa es porque el gobierno ha decidido sustituir a empresas especializadas en este tipo de proyectos y asumirse como un eficiente desarrollador de infraestructura, cuando es de dominio público su poca o nula experiencia en la materia, subrayó. (Con información de Notimex)

[email protected]