El presidente brasileño, Jair Bolsonaro, enfatizó en la cumbre del Mercosur en Bento Gonçalves (sur de Brasil) la necesidad de proseguir con políticas de apertura comercial, en advertencias apenas veladas a cinco días de la toma de posesión del centroizquierdista Alberto Fernández en Argentina.

“Necesitamos llevar adelante las reformas que están dando vitalidad al Mercosur, sin aceptar retrocesos ideológicos”, dijo Bolsonaro al abrir la reunión en la que participaron el presidente saliente de Argentina, Mauricio Macri; el mandatario de Paraguay, Mario Abdo Benítez, y la vicepresidenta de Uruguay, Lucía Topolansky, así como representantes de países asociados al bloque.

Los cuatro países firmaron ocho acuerdos, entre ellos uno de cooperación policial fronteriza para perseguir a criminales en fuga, uno para la protección de las indicaciones geográficas entre los estados miembro y otro para facilitar el comercio disminuyendo la burocracia y los plazos en las aduanas. El futuro del Mercosur, fundado en 1991, está ahora supeditado a las transiciones políticas y a las reorientaciones ideológicas de Argentina y de Uruguay.

El gobierno de Bolsonaro llegó a amenazar con abandonar el Mercosur, temeroso de que Fernández, heredero de una economía en crisis, adopte políticas proteccionistas.

Macri dijo que el bloque debe continuar “la negociación de acuerdos que nos permitan insertarnos en la economía global”.

Las transiciones políticas impidieron un eventual avance en las discusiones para reducir el Arancel Externo Común, la elevada tasa —de un promedio de 13 a 14%— a importaciones de terceros países.

Pero Bolsonaro dejó constancia de que no olvidará esa asignatura.

“La tasación excesiva afecta a la competitividad y es perjudicial para quien produce. Brasil confía en la apertura comercial como herramienta de desarrollo”, afirmó.