Aun con los indicadores económicos a la baja en general, México ha comenzado a beneficiarse del nearshoring (deslocalización) en la época del postcoronavirus.

En su reporte trimestral, FIBRA Prologis informó que la actividad de sus clientes fue liderada por empresas de comercio electrónico en los mercados orientados al consumo de la Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey y “por la actividad de nearshoring en sus mercados fronterizos de Tijuana, Ciudad Juárez y Reynosa”.

Desde el final del trimestre, y debido a la pandemia de Covid-19, el interés de los clientes en los arrendamientos a corto plazo se ha incrementado en la Ciudad de México y en la frontera.

Al cierre de 2019, FIBRA Prologis era dueño de 191 edificios para uso logístico y de manufactura, estratégicamente ubicados en seis mercados industriales en México.

Desde otro ángulo, en un comunicado, Jonathan Wright, director global de reingeniería de procesos cognitivos en IBM, dijo que las empresas tienen que llegar a una conexión mucho más estrecha entre la demanda y la oferta. En el contexto del Covid-19, comentó: “Tenemos que unir esa sincronización, con una visibilidad de suministro de extremo a extremo, así como una hiper automatización y un aumento en las operaciones cercanas (nearshore)”.

Además de los efectos por el Covid-19, la relocalización hacia México podría ser considerada por el mayor nivel de contenido regional que exige el Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC) y por la guerra comercial que mantienen en cierto grado Estados Unidos y China.

En la producción de autos, el T-MEC incrementa el Valor de Contenido Regional de 62.5% a 75%, con una nueva metodología.

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